-Tu puedes Carther, vamos nena- Stephen estaba a mi lado tomando mi mano mientras pujaba, dios dolía como el infierno. -Un poco más Carther, lo estás haciendo bien, solo un poco más - puje con toda mi fuerza mientras veía la cara de espanto de Stephen, ¿algo estaba mal ahí abajo? -Infiernos...- Stephen me miro nervioso- tu tranquila amor, todo va bien, todo va bien - estaba pálido, si tan solo supiera cuanto duele. De pronto escuche un llanto y mi mundo se redujo a este momento, el rostro de Stephen se ilumino, como si de un ángel se tratara, era mi bebe, era tan pequeño, tan frágil... -Es una niña. - mis ojos se llenaron de lágrimas, siempre le preguntaba a mi madre porque las madres lloraban al ver a sus hijos venir a mundo, ahora entiendo que la felicidad es tanta, que no te cabe en
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