Stephen
Entre antes de que cerrará la puerta en mi cara, el doctor había salido hace unos minutos, tuve que esperar los necesarios hasta que el saliera del estacionamiento en su lujoso auto. Era increíble como pase de tenerlo todo a no tener nada en un par de meses.
Tome la bolsa de papel, había comprado sus dulces favoritos, quería comprarle algo más, pero por el momento era todo el dinero que tenía, había vuelto a pelear, no tenía de otra. Para la sociedad ya no existo, y el dinero que tenía se lo ha quedado Stefano.
Ella me miraba con odio, incluso con miedo, era triste, ya no me miraba como si fuera la mejor cosa que le había pasado.
Me acerqué para entregarle lo que había comprado para ella, pero la caja llena de donas sobre la mesa me hizo sentir miserable.
-veo que ya te han traído algo - me acerqué al tacho de la basura y lo abrí para botar los dulces, pero su mano me detuvo y me quito la bolsa-
-Son mis favoritos, ¿por qué los botas? - se acercó a la mesa y quito la caja dejándola sobre la encimera, no sé si lo hizo para hacerme sentir mejor, o porque de verdad los quería.
Una bolita de pelos se acercó a mí pierna y comenzó a morder mis zapatos, ¿desde cuándo tenía un cachorro?
- ¿Es tuyo? - me incliné para tomarlo, pero lo apartó de mí, escondí mis manos heridas en mis bolsillos nuevamente, ya no me sentía seguro de mostrarlas.
-No, es de Kian - lo dejo sobre el suelo, el cachorro dio vueltas por la cocina hasta desaparecer en el cuarto se Carther.
- El doctor... ¿te gusta? - me miró sin ninguna expresión en el rostro-
- ¿A qué viniste Stephen? No creo que a hablar de Kian - tomo uno de los muffins de la bolsa-
-Yo. Quiero que hablemos de nosotros - dije con miedo a su respuesta, desde que le confesé que la amaba, ella tenía el poder de lastimarme, y sentía que ahora más que nunca, podía salir mal de esto.
-No hay un nosotros, ¿tienes algo más que decir? Tengo cosas que hacer - me acerqué a ella al momento que pretendía salir de la cocina-
-Carther, tienes que escucharme, no pienso irme hasta que lo hagas- me miró intentado no hacerlo fijamente, tal vez aún me quería después de todo.
-Nada de lo que digas va a cambiar las cosas - se alejó un poco apoyándose en la encimera-
-Yo no sabía que era tu madre la que iba en ese auto Carther, Stefano es mayor que yo, y cuando mi padre nos dejó el cuidaba de mí, aunque nos cuidáramos mutuamente, el daba las órdenes de todo- parecía estar colocándome atención asique seguí- mi hermano odiaba a tu familia y...bueno yo tenía razones para hacerlo también...-
- ¿razones? ¿de qué hablas? Tu no conoces a mi familia- dijo molesta-
-Mi madre. - me costaba hablar de ella, pero si no lo hacía no entendería- mi madre estaba enferma, muy enferma, yo era un crío cuando ella se fue, tu padre lo sabía, pero aun así cuando mi padre fue a pedirle ayuda él se la negó y días después lo despidió porque llegó tarde, se había quedado dormido, los dolores de mi madre no le dejaron dormir lo suficiente - Carther mi miraba sin entender, estoy segura que no conoce a su padre realmente-
-Mi padre no haría eso, él no es así- dijo muy segura de lo que decía-
-No todo es lo que crees Carther, yo...no podía con el dolor que tenía en el pecho, había perdido a mi madre y podría haberla salvado si tu padre la hubiera ayudado-
-Tal vez no podía! No podas sólo ...-menee la cabeza, el claro que podía-
-Tu padre es uno de los tipos más ricos de esta ciudad Carther, el dinero que le estaba pidiendo mi padre no era para vicios ni algo malo, era para salvar a su mujer-
Carther mi miró confundida, no debería estar diciéndole tantas cosas, apenas si puede estar asimilando que no estoy muerto.
-Y si eso era cierto, ¿que tenía que ver yo? Dime Stephen, ¿no había una mejor manera? -
-Tu eres lo que tú padre más ama en este mundo, ese ...ese era el plan, se suponía que yo tenía que. Desasirme de ti, tu padre quedaría sólo...y entonces ahí entraba Stefano -
- ¿Y por qué no lo haces? ¿De seguro venir acá también es parte del plan no? - volteo para darme la espalda- no puedo confiar en lo que dices.
-Carther, no veo a Stefano desde el accidente - me acerqué a ella colocando mis manos en sus hombros, se apartó de inmediato como si le diera asco mis manos- no estoy mintiendo, no voy a volver a mentirte nunca más si eso significa perderte.
-No me toques por favor. -me miró dolida, daría lo que fuera para que ella fuera la misma de antes, su teléfono comenzó a sonar, me miró un momento para acercarse a contestarlo-
¿Si? Claro. Puedes venir, no, no toque nada, deberías sacarles una copia a las llaves, está bien, adiós-
Tienes que irte. Carlos viene en camino- pasó por mi lado dejándome en la cocina, no podía irme, tenía mucho de qué hablar con ella-
-Carther. No he terminado de hablar, tengo mucho que decirte... si quieres, puedo volver en la tarde, estaré aquí a la hora que pidas - ni siquiera volteo a mirarme y se acercó a la puerta-
-No creo que pueda hoy, iré a comer a la casa de un amigo - busqué su mirada, pero ella definitivamente no tenía intenciones de encontrar la mía-
- ¿con quién? - no pude evitar preguntar, ella era todo lo que tenía-
-Ya no debes preocuparte por eso, con quien salga es asunto mío- tenía la puerta abierta esperando a que saliera, ¿así iba a ser? ¿qué podía decir? Si llegaba a perderla...era justamente lo que merecía.
-Te daré mi número por si quieres hablar alguna vez, estaré esperando - saqué mi teléfono, pero ella me interrumpió-
-No lo quiero, sólo necesito que te vayas- su indiferencia dolía, dolía enserio-
-Te lo daré de todas formas- saqué un papel de la mesita a un lado de su sofá y anoté el número. Camine hasta ella, me hubiera gustado abrazarla, pero sabía que ella no quería mis abrazos ahora mismo.
-Carther? - estaba mirando hacia afuera, esperando a que saliera- estaré esperando por ti ¿sí? Cuídate por favor - Salí de su apartamento escuchando como cerraba la puerta a mis espaldas.
Por un momento en mi vida, lo había tenido todo, ahora, ya no tenía absolutamente nada y hasta no recuperarla, ya no había nada en este mundo que pudiera hacerme feliz como lo hacía verla sonreír.