—Gianna esto es demasiado arriesgado, conoces a Carina y lo peligrosa que puede ser, no quiero que entres sola a verla. Por favor —Lorenza insistió desde que dejaran la casa le había parecido era un terrible error, había dejado un mensaje al móvil de Massimo, para que les diera alcance, rogaba porque no llegará tarde. —Lo sé. Sé que es una mujer cruel y despiadada, pero no voy a esperar un mes para salir de dudas. Carina tiene muchas cosas que aclarar. No puede quedar impune toda su maldad —Gianna observó hacia la casa que creyó no volvería a pisar. Pero no había sido así, estaba ahí dispuesta a saber la verdad. —Deja que te acompañe por favor o deja la puerta abierta no la cierres y estaré fuera ¡Por Dio Gianna! —la joven rubia se conmovió por las palabras de Lorenza, quien podría

