—¿A dónde me has traído Lorenza? ¿Por qué todo es un misterio contigo? —Carolina preguntó. Mientras caminaba con cuidado, no se había acostumbrado a la casa y la ubicación de los muebles y otras cosas, le dificultaron moverse con libertad. Extrañaba su antigua casa, había vivido en el mismo lugar durante veinte años, estaba familiarizada con todo. —Es la casa de la joven para quien trabajo, mamá, no te preocupes, no habrá ningún problema. Ella misma me ha pedido venir a vivir aquí —Lorenza se acercó para ayudarla a llegar al sillón de la sala. —No sé porque aún te preocupas por mí, deberías vivir, aprovechar tu juventud y no desperdiciarla con una vieja como yo. Ya he vivido lo suficiente, más de lo que me hubiera gustado —las lágrimas llenaron aquellos ojos verdes carentes de luz.

