KAYLINE El aire estaba cargado, lleno de tensión. Me giré, y ahí estaba Dylan, con esa sonrisa. Melanie, la loba esa, no se quedó atrás. Su sonrisa coqueta me puso los pelos de punta. ¿Qué rayos estaba pasando aquí? —Bueno, creo que van a tener que ponerse de acuerdo ustedes dos —dijo Melanie, guiñándome un ojo antes de largarse —. Hasta luego, Alfa. Hasta luego, Luna. "Luna". Esa palabra todavía me sonaba extraña, como si me quedara grande, como si alguien más debería cargar con ese título. Pero ahí estaba yo, atrapada entre lo que debía ser y lo que no quería admitir. Dylan se dejó caer junto a mí en el sofá, demasiado cerca para mi gusto. —¿De qué tenemos que ponernos de acuerdo? —me preguntó, con esa sonrisa medio burlona mientras se inclinaba hacia mí. Respiré hondo y traté de no

