KAYLINE ¡Era Luisa! Mi hermanita. La misma con la que había jugado a las escondidas, la que siempre me pedía que le leyera cuentos antes de dormir. Pero ahora... ahora todo era diferente. Me sentí traicionada por el destino. Justo cuando pensé que la había perdido para siempre, la encuentro así. Esa cosa en la que se había convertido. ¿Cómo podía ser posible? Ella había matado a nuestros padres. Nuestros padres, por el amor de Dios. Todo eso quedó en el olvido cuando me fijé bien en sus ojos. Eran rojos. Rojos como la sangre. Y su cuerpo estaba tan rígido. Mis labios se movieron casi sin querer, dejando escapar un débil “No”. Hermana o no, eso que estaba frente a mí era un vampiro. Uno de esos malditos monstruos que cazamos. Y peor aún, uno que ya había matado. No a cualquiera, sino a n

