Tras ver a Nan con el pequeño tigre en brazos, el presidente Lin se sorprendió ligeramente, sonrió con delicadeza y, le dijo: "Por supuesto que puedes llevártelo. La verdad es que, este tigre es su propiedad personal y no tiene nada que ver con la empresa". Luego, el hombre se acercó un poco más hacia ellos y, tocando la cabeza del pequeño tigre, le dijo: "Adiós, pequeño traidor. Por favor, compórtate bien..." "Claro que lo haré. Finalmente me voy a casa con una belleza", dijo el tigre con gran orgullo; mientras que, el presidente sonrió impotente, dijo: "Entonces vámonos. Los llevaré de regreso a casa". A decir verdad, ni bien llegaran a casa, Nan planeaba tener un poco de tiempo junto a su pequeño tigre; pero, justo en el momento que llegaron, sonó repentinamente su celular y

