Todo el día Luka estuvo encerrado en su casa, se paseaba por el jardín pensando en su familia, imaginaba la felicidad de Johan con Tessa y sus pequeños hijos, Eric junto a Jade y sus pequeños; se tiró en el pasto del jardín al recordar el dolor que podía sentir Rania en el momento que se entera que no podrá ser madre; sin embargo, guardaba la esperanza que estando lejos de su familia las cosas mejorarían para todos ellos.
No supo cuánto tiempo había pasado, escucho la puerta y respiró profundo, no podría ser otra persona que Lucie – te traje comida – la escucho sin levantarse de su lugar – deja de hacer eso, no necesito que me alimentes, estoy bien – regaño Luka sin mirarla y ella puso la bolsa en la mesa – es chop suey – continuo ella y él se levantó de su lugar - ¿Por qué haces esto? – inquirió Luka con frialdad acercándose a ella y Lucie se encogió de hombros – porque necesitas una amiga y yo puedo ser una muy buena amiga – respondió ella mientras sacaba una pequeña caja de comida china de la bolsa y él negó con la cabeza – no necesito nada – regaño de nuevo Luka y ella entró a la habitación - ¿es en serio? No tendiste la cama – reprendió ella desde la habitación y él entro tras ella sacándola de allí - ¿no crees que quiero estar solo? – interrogo Luka y ella lo miro a los ojos – a veces, querer estar solo es un grito de ayuda; nadie quiere estar solo en realidad – respondió ella con una tierna mirada y él negó con la cabeza – dejé algunos implementos de aseo en el cuarto de limpieza – explico Lucie – este es mi numero si necesitas transporte, claro que no voy a lugares muy lejanos – continuo ella dejando una tarjeta sobre la mesa – descansa – se despidió y salió de la casa.
Aunque aún tenía su celular, Luka se negaba a encenderlo porque conocía a TR y estaba seguro que podría rastrearlo; tomo la tarjeta y sonrió al leerla “Lucie Texier Costa, su transporte seguro”; en ese instante entendió que la necesitaría y debía conseguir un celular.
Después de la partida de Luka, todos tenían un nuevo despertar; Rania se había negado a leer la carta que él le había dejado; era su hermano, lo amaba y estaba segura que necesitaba estar solo; él regresaría cuando fuera el momento. Johan estaba decidido a encontrar a su amigo y hermano con el apoyo de Eric, que estaba con él en todas las decisiones que su hermano tomara, porque estaba seguro que necesitaban reconciliarse con su propia conciencia al creer que le habían fallado como familia; cada día, Ethan miraba la carta que Luka le había dejado y la guardó en su mesa de noche, estaba confundido con la confianza que Luka había depositado en él al dejar en sus manos todos sus negocios y el cuidado de su hermana, conociéndolo como lo había conocido a través de la investigación; por su parte, Kya, leía la carta en las noches, el nuevo despertar podría sentirse doloroso sin él, pero extrañamente no lo era; acariciaba la argolla en su dedo y la besaba, confiaba ciegamente en las palabras que le había escrito, estaba segura que regresaría y estaba dispuesta a esperarlo.
La búsqueda, se había convertido en un divertido reto para el investigador y con su equipo totalmente alerta, estaba dispuesto a aprovechar algún error que cometiera Luka, quien cinco días después de la llegada a su nueva casa, recibía cada día los alimentos por parte de la irreverente jovencita – necesito ir a un lugar esta tarde – pidió Luka mirando a la joven servirle el desayuno que llevaba para él, Lucie sonrió asintiendo, Luka explico el lugar y la hora en la que necesitaba estar allí; no podía ser una hora diferente ya que era la hora acordada en la que en diferentes países del mundo, las personas encargadas debían reclamar lo que les correspondía en ropa, una distracción más para el investigador.
Luka camino con resignación a la mesa donde estaba servido su desayuno – le caes bien a mi mamá, se preocupa por ti – confeso la joven – no quiero que sigas haciendo esto, de verdad, quiero estar solo – murmuro Luka sentado frente a su plato – solo soy un fantasma que rondará por aquí por si me necesitas – respondió ella – la soledad no siempre es buena compañía – continuo Lucie, beso la cabeza de Luka y corrió hacia la salida sin permitirle a él reaccionar.
La hora citada, Lucie pasó por Luka en su auto, condujo hasta la puerta de un gran almacén en el que Luka esperó en la entrada consultando su reloj por unos minutos, hablo con un hombre quien ingresó al almacén y minutos después salió entregándole algunos paquetes para luego regresar a casa.
Aunque el camino a casa era silencioso, Lucie miraba de vez en cuando a Luka por su retrovisor – pregunta lo que quieres preguntar porque te vas a ahogar – Luka rompió el silencio - ¿te regalaron la ropa? – escucho la curiosa pregunta de la joven y busco su mirada en el retrovisor – no vi que pagaras por ella – aclaro Lucie y Luka suspiro – algo así – respondió él volviendo la mirada hacia el exterior de su ventana; llegaron a casa y Luka canceló el valor del servicio intentando que se alejara pero ella le ayudo a entrar las bolsas que había llevado.
Acomodando su nueva ropa en el armario, Luka analizaba que podría necesitar; no pensaba durar mucho tiempo en ese lugar, sentía que lo que tenía era más que suficiente, y en su búsqueda por sanar su alma, necesitaba alejar a esa joven de su vida para evitar hacerle daño como pensaba; se dejó caer su cama pensando en los lugares donde debía ir; recordó a una mujer a la que llamaba tía aunque solo fuera la amiga de infancia de su madre y suspiró pensando en las cosas que podía conocer del pasado de su madre, se forzó a desconectarse de su realidad, necesita desesperadamente encontrar a su hermosa rebelde en el infinito mar de sueños en el que se sumergía.
La monotonía se apoderaba de Luka, como cada mañana se levantó hacia el baño y antes de salir escucho una extraña melodía proveniente de su habitación; se vistió con un jogger n***o y salió, encontrándose con una pequeña silla plástica junto a la cama y sobre ella una lámpara junto a un oso con un reloj despertador en sus manos; aquel oso movía sus caderas al compás de la música que parecía salir de su boca – ¿cómo apago esto? – inquirió Luka mirando aquel artefacto – ¡presiona su oreja derecha! – grito Lucie desde fuera de su habitación, Luka obedeció el consejo de la joven silenciando el oso y salió de prisa, intento reprenderla, pero ella no sonreía como siempre; Luka pudo sentir que algo estaba mal en esa joven – te he dicho que no tienes que hacer nada de esto – se quejó Luka y ella salió de la casa sin decir una palabra, dejando sobre el mesón la bolsa con su desayuno que había enviado Sandrine dejando sorprendido a Luka con la indiferente actitud.
Queriéndose Sentir afortunado de creer haber alejado a la joven, se acercó a la bolsa que había dejado sobre la mesa, sacó el desayuno que llevaba para él y sintió la presión en el pecho al pensar que ya estaba haciéndole daño a una pequeña que sólo quería ayudarle.
Sentado en el columpio que había instalado, Luka veía el tiempo correr, solo pensaba en su familia y lo mucho que deseaba ver a su rebelde; cada día era igual al anterior y como cada tarde, la puerta se abrió, pero mostrando una seria Lucie con la bolsa que contenía lo que sería la comida para él; no pronuncio palabra, se limitó a dejar la bolsa sobre la mesa y Luka corrió a ella, sintiendo la culpa por haberla lastimado - ¿estás bien? – inquirió Luka tomándola con delicadeza del brazo antes que saliera, los ojos estaban notablemente rojos y la mirada estaba apagada - ¿ahora te preocupo? – pregunto ella con ironía liberando el agarre – come, no dejes que se enfríe – sugirió ella intentando abrir la puerta pero él la cerro de nuevo - ¿me echabas todo el tiempo y ahora me quieres secuestrar? – continuo ella con sarcasmo - ¿Qué te pasa? – interrogo él, la pequeña estaba herida y él se sentía responsable – nada, solo que a veces me meto en peleas con Dios, aunque sé que nunca las podre ganar – respondió ella y salió de la casa ante la preocupada mirada de Luka.
El auto de la joven estuvo toda la tarde frente a la casa que parecía la de ella, Luka estaba inquieto por la joven, salió de su casa y se sentó en una banca del parque que estaba frente a su casa con la esperanza de verla y saber lo que ocurría, pero ella nunca salió; regreso a su casa, desde la habitación escuchó la puerta abrirse y salió de prisa esperando encontrarse con Lucie – Hola – saludo Sandrine sacando la comida de la bolsa que llevaba y sirviéndola para Luka - ¿Lucie está bien? – pregunto Luka – sí, sólo que hoy no salió a trabajar – explico la mujer y Luka frunció el ceño al notar una extraña nostalgia en sus palabras.
Como cada mañana Luka despertó temprano, se internó en la ducha y escucho de nuevo esa música proveniente del oso bailarín, respiró profundo silenciando la alarma y salió a esperar la joven que entró con una forzada sonrisa - ¿estás bien? - Inquirió Luka y ella asintió con la cabeza – déjame, yo lo sirvo – ofreció Luka tomando la bolsa y ella camino hacia la puerta, pero un extraño golpe llamó la atención de Luka quien siguió el sonido y la encontró acurrucada en el suelo con la mano apoyada en la pared con dificultad para respirar – Lucie, ¿Qué te pasa? – interrogó él angustiado, la levanto en sus brazos y la subió al auto frente a su casa – te llevare a la clínica – murmuró Luka, él sólo conocía una, donde atendían a Mirelle cuando él la llevaba en urgencias – No, sólo llévame a casa – pidió ella y Luka negó con la cabeza – allá tengo todo – continuo ella pausadamente y él obedeció.
Con Lucie en sus brazos, Luka solo pudo usar sus pies para golpear la puerta, Rodolphe salió enfadado por los agresivos golpes, pero el pánico se notó en su mirada - ¡Lucie pequeña! – grito él recibiéndola en sus brazos y corrió hacia el interior de la casa, dejando a Luka en la puerta – ¿qué le paso? – pregunto Luka al ver a Sandrine acercarse a la puerta – ella sabía que aún no debía salir a trabajar, es obstinada – respondió la mujer – gracias – continuo ella intentando que Luka se alejara de la puerta y él regreso aún más preocupado a su casa.
Horas más tarde, los padres de Lucie caminaron hasta la banca del parque en la que se había sentado Luka mirando hacia la casa – gracias por ser amigo de nuestra hija – murmuró Sandrine y Luka estaba inexpresivo mirando cómo se sentaron junto a él; hasta ese momento él no era amigo de esa joven y siempre la intentaba alejar - ¿está bien? – interrogo Luka y Rodolphe asintió con la cabeza – mañana estará como siempre – explico el hombre y se alejó con su esposa; aunque deseaba saber más, no quería involucrarse.
Como lo habían pronosticado los padres, Lucie llego a primera hora con su habitual energía, sirvió el desayuno y sonrió al ver a Luka salir de su habitación – no te desharás de mi tan fácil – bromeo la joven guiñándole el ojo enseñando con su mano el desayuno sobre la mesa – debo ir a trabajar, cuídate – se despidió ella – ¿dónde hay un bar cerca? – pregunto Luka, la joven se detuvo en la puerta con una pícara sonrisa – esta noche te llevo – respondió ella y salió.
Habían sido duro esos días sin Kya; Luka extrañaba a su familia, pero estaba seguro que se tenían entre ellos; la extraña joven que el destino había puesto en su vida le hacía un poco difícil la misión por la que había llegado a Lille y necesitaba pensar un poco en las cosas que necesitaba hacer. La joven llegó a casa y Luka estaba listo para salir; ella lo miró de pies a cabeza y abrió los ojos sorprendida con lo apuesto que se veía con el jean n***o ajustado, una camisa manga larga blanca ajustada y en un rápido movimiento se puso su chaqueta negra de cuero – vamos – la orden de Luka la sacó de su sorpresa y ella asintió; condujo hasta un bar sencillo, Luka ocupo la barra, ella lo esperaría sentada en una mesa alejada de él sin que lo notara.