Capítulo LXXIII De los agüeros que tuvo don Quijote al entrar de su aldea, con otros sucesos que adornan y acreditan esta grande historiaAla entrada del cual1, según dice Cide Hamete, vio don Quijote que en las eras2 del lugar estaban riñendo dos mochachos, y el uno dijo al otro: —No te canses, Periquillo3; que no la has de ver en todos los días de tu vida. Oyolo don Quijote, y dijo a Sancho: —¿No adviertes, amigo, lo que aquel mochacho ha dicho: no la has de ver en todos los días de tu vida? —Pues bien, ¿qué importa —respondió Sancho— que haya dicho eso el mochacho? —¿Qué? —replicó don Quijote—. ¿No vees tú que aplicando aquella palabra a mi intención, quiere significar que no tengo de ver más a Dulcinea? Queríale responder Sancho, cuando se lo estorbó ver que por aquella campaña v

