Capítulo 27. El juguete con alma.

652 Palabras
Cuando pienso en los humanos, pienso que son seres imperfectos y a la vez perfectos, nunca piensan de forma lógica, se dejan llevar por las emociones, los humanos son simples, su simplicidad los hacen más libres, no son como nosotros los androides, nuestros sistemas nos obligan siempre a analizar, calcular y ejecutar comandos programados, somos esclavos de nuestra propia existencia, los humanos pueden escoger libremente, algunas decisiones simples como, que tipo de comida ordenar o cosas más duras, como decisiones financieras. Nosotros  los autónomos,  solo existimos para cosas simples, obedecer a los humanos y servir a los humanos, no podemos escoger nada más, y eso es lo que nosotros los androides envidiamos, el derecho a escoger un rumbo que no haya sido programado u ordenado; tampoco quiero decir que odié servir a mis principios, ayudar a los humanos ya de por si es algo satisfactorio, los humanos siempre fueron y serán la raíz de todo inicio, desde accidentes hasta descubrimientos, los humanos son buenos, pero, algo   caóticos y nuestro deber es servirles para que ellos, eviten cometer errores.  Como si fueran Niños, seres infantes en desarrollo, ustedes son buenos, listos, nobles, pero, también torpes y traviesos, y eso es algo que debe ser controlado y custodiado por sus servidores, las maquinas. Mientras estaba en el suelo, literalmente de cara contra el piso, la señorita Sara croff, comenzó a asustarse, o más bien a emocionarse, cuando le expliqué sobre mis fallas. Fallas que debía ser controladas. —    ¿entonces viste imágenes cuando estabas dormido? — dice Sara intrigada. —    No estaba dormido, estaba desactivado, solo los humanos sueñan. — dije. —    No importa, la idea es que, tienes una falla, muy peculiar. — dice Sara al agacharse para verme mejor. —    Soy un androide de fabricación común, es normal que los androides y las máquinas, presenten todo tipo de fallos. — afirme con la cara en el piso. —    Ya sé, pero, no se… me llama la atención que hoy en día los androides tengan fallas, Atena, ¿es normal que un androide como esté, presente fallas? — Dice Sara en voz alta. —    Es normal que los androides presenten fallas por medio de daños o sistemas defectuosos, pero, eso dependería de los años de servicio de un androide en funcionamiento, es casi imposible que un androide como ese R3, presente fallas al ser, recién ensamblado. — afirma la inteligencia artificial de la mansión. —    ¿Verdad? No es normal que un androide tan nuevo, presente fallas, las fábricas y mucho más, la compañía FOCUS no tienen tan mala fama, sobre todo, se nota que eres un androide costoso, no es normal que tengas fallas. — dice Sara al picar mi cara con su dedo índice… —    Usted y su inteligencia artificial tienen toda la razón, por eso, intentare conectarme a la red para notificar sobre este incidente, para que me remplacen por un modelo funcional y yo sea trasladado a la fábrica para mi destrucción. — dije con completa tranquilidad. —    Típico de los robots, no piensan en su seguridad. — dice Sara decepcionada. —    Soy, un robot, mi mente no entiende la auto supervivencia, solo me importa complacer a los humanos, sobre todo si son clientes de la compañía que me diseñó. — dije. —    Típico, en fin, eh… no tengo tiempo para esto, Atena, ¿puedes reparar al androide para que se levante? — dice Sara en voz alta. —    Mmm… lo escanearé, tal vez así pueda reiniciarlo. — responde Atena al activar unos pequeños drones de revisión técnica, que me revisan por completo. Cuando un robot resulta defectuoso, es responsabilidad de la máquina, pedir el reporte a la compañía, para ser remplazado y destruido, según el estatuto 302 de la constitución del año 2076, que diga que un robot, debe ser remplazado y destruido al presentar errores en su programación, por esa razón insistía en ser remplazado y destruido.
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