Dije que no lo haría, pero aquí me encontraba, como un estúpido sacando de nuevo un cigarrillo, pero antes de que pueda ponerlo en mis labios y encenderlo, la profesora se detiene en frente de mí, antes de entrar al salón de clases y me mira, como si quisiera fusilarme. -¿Qué me mira?-Pregunté a la defensiva, esta mujer no me agradaba y estaba seguro, de que yo tampoco era de su agrado. -Creí que te habías rendido, después de tu pésimo puntaje en la primera prueba. -Ese día estaba mal del estómago.-Mentí y ella, rompió en risas. -¿No conoces otra mentira? ¿o acaso qué tipo de estómago tienes? Ya te habrías muerto, hijo. -Mmm.-Exhalé.-En verdad estudié, aunque usted no me lo crea. Estudié mucho y perder vilmente la prueba, me hirió el orgullo. -Mira, te voy a ayudar. La semana pasa

