CAPÍTULO 2
Leyendo el papel que sostengo bajo mis manos inseguras, decir que me sorprendió al ver las cifras del que será mi nuevo sueldo es ser comedido. Ahora entiendo porqué Nella no quería soltar este trabajo.
Firmo mi nuevo contrato bajo la atenta mirada de mis colegas los cuales no son mis mayores admiradores, ellos son los contrario a lo que un admirador sería.
Hoy en el almuerzo, mi grupo de amistades los cuales se componen en Melanie, Bridget, Ben, Sandra y Lyd me comentaron que Nella difundió estúpidos rumores que algunos cuántos creyeron. Según mi ex jefa, fue despedida injustamente bajo falsas acusaciones que infundí. Toda una novela turca.
Aún no entiendo cómo Nella con su pesada personalidad puede tener tantas amistades, es una hazaña.
Cómo siempre, ignoraré lo que piensen y la baja estima que me guarden. Lo cierto y verídico, es que nunca les he hecho absolutamente nada.
¿Es mi personalidad tímida la que les hace odiarme, mi ropa vieja? ¿Qué es?
Es un misterio.
Tomo mi camino a la hora de salida para esperar el autobús que pasa puntual. Mi barrio residencial es un lugar normalito, fue lo más decente que pude conseguir a un bajo y módico precio. Necesito ahorrar todo lo que me sea posible y actualmente no me importa vivir en un pisito compartido.
Mi compañera de cuarto es… ella. No lo digo de mala manera, para nada. Fue la primera amiga que hice, desde la universidad hasta ahora. Me refiero a “ella” por su brillante personalidad atrevida la cual admiro más que cualquier cosa.
Nina es la mejor amiga que pude haber conseguido. Me sorprende tener tantas amistades, mi abuelita estaría orgullosa de que por fin me atreví a entablar conversación con alguien que no es ella o mi padre.
Con mi grande grupo de amistades agrego a mis cinco amigos que conseguí en el trabajo, que se han convertido más que colegas. Agradezco que ellos me hayan acogido con tanto cariño, Melanie me ha ayudado más de lo que piensa, Sandra, Bridget y Lyd se pelean con todos para defenderme de las falsas acusaciones de Nella, y Ben sería capaz de darle un puñetazo a cualquiera por defender a cualquiera de nosotras. O mejor aún, dar una cachetada verbal con su filosa y rápida lengua inteligente. Nina es una increíble chef de cocina que al igual que yo, consiguió un trabajo por debajo de su rango, en está ciudad por algo se debe de comenzar si no tienes conexiones o dinero.
Espero que todo esfuerzo tenga su recompensa.
Nina terminó su carrera por orden de sus padres, pero su verdadera pasión es está por la que nuestro departamento ahora huele inigualable. Al entrar ella me saluda con la mano cantando a gritos una canción de the weeknd, está noche la cena será inigualable como lo es a diario.
—¡Hola! ¿Cómo te fue hoy? —me pregunta tan entusiasta que me causa envidia. Se que Nina no la está pasando bien en su trabajo, está lejos de pasarla bien. Si jefe es un patético que intenta acostarse con ella y así poder darle el ascenso que se merece.
Le he dicho alrededor de cuarenta veces que renuncie pero ella no ha querido por miedo a quedar sin empleo y es comprensible. Ambas hemos tenido que trabajar de lo que sea con tal de pagar el piso y comer.
Antes de conseguir mi actual trabajo, estaba haciendo de mesera y agradecía a las propinas. Fue retador el trabajo ya que no soy la persona más extrovertida. Estar en atención al cliente fue de las peores cosas que he experimentado laboralmente hablando. Trate de ser lo más gentil y dejar en honra la educación que me dieron en casa.
Con honestidad, odiaba ese trabajo.
Odiaba tener que enfrentarme a la gente y lo que esto conllevaba.
Así que preferiría cualquier cosa, menos volver a estar frente al público. Agradezco mi actual trabajo cada día, convivir con Nella era desafiante. Sí.
Pero sus insultos eran tan cliché que casi me sabía los diálogos que me iba a recitar antes de entrar a la oficina. Es por ello que entiendo a Nina a la perfección. Perder un trabajo cuando no tienes respaldo no es cualquier cosa.
Mi padre y mi abuela siempre han creído que me va de maravilla, ellos no saben los sacrificios que he tenido que hacer porque eso significaría que inmediatamente buscarían cualquier forma de ayudarme.
Yo no puedo ser otra carga para mi padre.
Se, y tengo la seguridad de que la deuda del rancho será saldada muy pronto. Cuando eso suceda, podré empezar a vivir, antes no.
Por ahora, haré lo que sea que tenga que hacer.
Aguantar una tropa de Nellas, si eso impide que mi padre pierda a lo que le ha puesto tanto esfuerzo y empeño durante gran parte de su vida.
—¿Cómo te fue hoy? Cuéntame que te dijo nuestra querida Nella que te apuesto, debe de tener el cerebro del tamaño de una nuez —dice animada, le sonrío sin mostrar los dientes para ver que comida nos depara esta noche.
Casi me relamo hasta los bigotes al ver su creación. Puede que no tenga mucha suerte, pero vivir con una espectacular chef se tiene que llevar un premio muy alto.
—Adivina —digo, añadiendo drama tal como a ella le gusta. Sus ojos brillan con interés, deja la espátula de lado para centrarse en lo que tengo próximo por decirle—. A Nella la despidieron.
—¡No! —grita, con los ojos muy abiertos—. No te creo… Cuéntamelo todo ya mismo.
—Llegó a la oficina como cada día a brindarme el insulto diario y dejarme su trabajo a cargo, por supuesto. Cuando el señor Donovick se apareció en medio de sus insultos. Al parecer, estuvo escuchando todo.
Su expresión me hace reír, ella sigue cocinando pero viéndome asombrada.
—¡No te creo! —vocifera, disfrutando demasiado de esto—. Cuéntame más, dímelo todo, se que puedes darme más —me insta. Niego con la cabeza sabiendo que no estará en paz hasta saber toda la información al respecto.
—El señor Donovick me defendió —confieso en voz baja reflexionando ese hecho. No debería ilusionarme por ese pequeño detalle, lo sé, pero es imposible. En mi mente soñadora, es como actuaría el valiente caballero al rescate. Suspiro viendo al cielo ensimismada en mis libros románticos en los cuales soy la protagonista.
—Olivia, despierta —exclama Nina, poniendo un plato humeante frente a mis narices. Parpadeo repetidas ocasiones enfocándome en la nueva información que le daré.
—El señor Donovick escuchó todo, así que Nella no tenía como defenderse. La despidió…
—¿Y cómo reaccionó la bruja esa? —inquiera exaltada metiéndose la comida hirviendo a la boca, quemándose a su paso. Está más emocionada que yo en todo esto.
—Nina, te estás quemando, ten cuidado —le pido con preocupación, a ella poco lo importa, que prefiere prestarle atención al chisme a toda costa.
Nina toma agua levantando su dedo haciéndome seña que está todo bien.
—¿Sabes cuánto tiempo he esperado esto? Me da igual quemarme. Sigue, me voy a volver loca. ¡Por fin esa bruja tuvo su merecido!
—Se quedó en blanco y fue a buscar sus cosas para firmar su renuncia en recursos humanos. Estarías sorprendida, la Nella de lengua viperina se escondió, tenía la cara roja de rabia y me veía como si estrangularme era su mayor deseo.
—¡Jo…
—Fui ascendida —anuncio, está vez, con una genuina sonrisa de felicidad. Ella chilla feliz abrazándome impulsivamente.
—¡Felicidades! Te lo mereces, después de todo estabas haciendo todo el trabajo.
—No me causa felicidad que haya sido despedida, lo sabes. Un trabajo es muy importante —reflexiono, preguntándome que estaría haciendo yo sin trabajo.
—Ay Livi, a veces quisiera tener una cuarta parte de la bondad que tienes tú. Esa mujer te hizo la vida imposible desde que llegó y tú aún sientes compasión con ella. A veces quisiera saber que grado de empatía tienes. Y más que todo, si tener ese grado de empatía es normal —dice, está vez comiendo tranquila.
—El señor Donovick dijo algo respecto a que tenía que defenderme —confieso, jugando con el plato. Preguntándome cuando seré lo suficiente segura para hacerle frente a todas las personas que me han irrespetado sin titubeos.
—Puntos para el señor Donovick. Pues me alegro, amiga, ya sabes que te lo mereces. Es más que justo.
—Y la paga es muy buena —le digo, ella sonríe feliz por mí.
—Te lo mereces, por fin. No conozco a alguien más que tú que se merezca todo lo bueno en está vida —me dice, puedo sentir la honestidad en sus palabras.
—Se que vendrá un buen trabajo para ti, Nina —le digo, por un momento puedo ver un deje de tristeza en su mirada y de repente la comida deja de ser interesante.
—Creo que mis padres tenían razón. Tener un trabajo de oficina es más seguro que esto.
—No te desanimes, se que pronto verás la luz al final del túnel —digo, anhelando que alguien pueda valorar su talento. Meto el tenedor a mi boca saboreando la explosión de ricura que se diluye en mi lengua y ciega mi paladar. Esto si es bueno—. ¿Cómo no podrías llegar lejos haciendo estos manjares del cielo, amiga? Nunca he probado algo tan bueno.
Ahora sonríe con felicidad y veo ese brillo que extrañaba. Eso… Nina es el significado de resiliencia.
Yo me hago la fuerte, pero lloro recordando los insultos del día. Hay veces en las que soy más fuerte y trato de olvidar a como de lugar cualquier comentario negativo que me hayan emitido. Lo bueno de hoy, es que no hay porque llorar.
Espero que Nella pueda cambiar para bien para que no siga haciendo daño y consiga un buen trabajo.
Aún sigo repitiendo la escena del señor Donovick entrando, tan hipnotizante como siempre, pero está oportunidad para defenderme.
«Cálmate, no es para tanto. No seas una ilusionada por nada. Todo lo que piensas suceden en libros fantasiosos de romances imposibles.»
—Necesito conocer a este señor Donovick que te tiene suspirando. Es difícil imaginarlo sin poder ponerle cara. Aunque te admito que no me lo imagino como el dios griego que me pintas, seguro que exageras —expresa con gracia—. Por lo menos se que no es del todo un patán.
—Nina, eso no importa… el señor Donovick jamás se fijaría en una mujer como yo —declaro. Ganándome una mirada de desaprobación de su parte.
—¿A qué te refieres, que nunca se fijaría en una mujer inteligente, talentosa y llena de valores como tú? Entonces, eso habla mucho de el mismo —dice con la barbilla en alto.
Sonrío ante las palabras de mi amiga, que se que me tiene en la más grande estima.
—El físico no lo es todo, Olivia —me dice—, y si hablamos de eso, tú eres una mujer hermosa. Pero primero, tienes que verlo por ti misma.
Lanzo una honesta risa burlona. No hay manera que encuentre la belleza en mí.
—Tú me amas, Nina…
—Porque te lo mereces —me interrumpe.
—Y es mutuo. Pero hay que ser realistas, en algún momento mi flechazo por mi jefe se irá —murmullo.
Nina ha sido la única persona que sabe acerca de mi enamoramiento secreto. Esto lo sabe porque ella misma lo adivinó. Quizá fui demasiado obvia, no lo sé, lo realista en los hechos es que pronto se me pasará.
Es la primera vez que tengo un flechazo y de seguro, no será la última.
Estoy aquí por un motivo.
La deuda de mi padre.
Al saldarla, me iré.
Todo estará bien.