CAPÍTULO 54 Entramos a un gigantesco salón de belleza en el cual se han excedido con la decoración, es un sitio amplio, de basta iluminación con toques blancos y dorados elegante. Los estilistas visten elegante trabajando ocupados en los cabellos de las clientas, el lugar está casi repleto. La que parece ser la encargada saluda con cariño a Melanie con dos besos, en lo que ella me señala, y me ve asintiendo con la cabeza, ofreciendo bebidas, snacks, café o cualquier tipo de aperitivo, en lo que mis amigos aceptan de inmediato las bebidas. Nos dan champán en una copa de borde dorado combinando con la decoración del lugar, dirigiéndonos a una habitación en la cual están unos cómodos lava cabezas en los que sin problemas podría quedarme rendida del sueño. La persona que me lava el cabello me

