NICOLE (TRES AÑOS ATRÁS) Pasó un año desde aquella segunda impresión que tuve con Santiago. Ese día desperté en los brazos de Santiago con las sábanas de mi cama hechas un desastre. No podía evitar tener una sonrisa en mi rostro, porque su compañía estaba siendo de lo más grata posible, y no solo era por el hecho de estar desnudos, sino también porque habíamos congeniado, era como si lo conociera de toda la vida, y en realidad nos habíamos visto pocas veces. Luego de ese acostón que tuvimos aquella noche de nuestra segunda impresión, no lo pudimos dejar. Nos habíamos levantado a la mañana siguiente y en pleno desayuno me dio la noticia de que había decidido venirse a vivir a Grand Amarilo. — Me voy a mudar acá en las próximas dos semanas —. Me dijo Santiago cuando estábamos tomando

