NICOLE (DOS AÑOS ATRÁS) Me desperté con dolor de cabeza y los ojos desenfocados. Al principio, la confusión no me dejó recordar que estaba en el consultorio del doctor Montes de Oca, y mi amiga Estefanía. — ¿Niki? ¿Cómo te sientes? —Escuché la voz de mi amiga a lo lejos. — ¿Niki? ¿Hija? ¿Estás bien? —Escuché la voz de mi papá igual de lejana. Parpadee un par de veces hasta que finalmente desperté por completo. Aún estaba en el consultorio, recostada sobre la cama de exploración. — Sí, estoy bien —. Logré decir, aunque la cabeza me estaba explotando de dolor—. Yo, estoy bien. — Menos mal. Le voy a llamar un camillero para que traiga una silla de ruedas y para que te llevemos al laboratorio, ¿o prefieres que lo hagamos otro día? —Me ofreció Estefanía. — No, prefiero que le demos v

