Lisandro Miller — averigua si ya le llegó— le ordené a Jesús — sí señor, la señora ya recibió lo que usted le envió también tengo que informarle que llamó a casa para hablar con los mellizos— no esperaba menos de ella. Independientemente de lo que pasara entre ella y yo sabía que mis hijos siempre iban a tener una figura materna en ella y el hecho de que ella me lo confirmara de esta manera me llenaba el corazón. Ahora cómo le daría la cara a mis hijos y les diría que no había cumplido con mi promesa y no había podido regresar a la mujer que ellos tanto amaban a casa. Al menos de algo sí estaba completamente seguro Valentina era mía y solo mía me iba a permitir que absolutamente nadie se acercara a ella. Ahora que los había completamente todo pero no había manera que yo dejara

