Al día siguiente Cassie entra a mi habitación cuando apenas son las siete de la mañana. Me sacude ligeramente y abro los ojos. -¿Qué pasa?-pregunto. Me froto los ojos con una mano y la miro. -No puedo dormir-responde. Toco su mano y esta helada. Me hago a un lado y le dejo espacio para que se meta bajo las cobijas. Se acuesta a un lado y nos quedamos en silencio, observando el techo. -¿Cómo estás?-pregunto. La miro y parece desconcertada por mi pregunta. -Estoy bien, ¿Cómo estás tú? -Supongo que bien. -¿Supones?-levanta una ceja. -Si…-respondo vagamente.- ¿Por qué no puedes dormir?-pregunto, intentando cambiar de tema. -No lo sé, creo que estoy bajo mucho estrés. -¿Estás seguro que no es por algo más?-pregunto. Frunce el ceño. -¿Algo como qué? -No lo sé, solo se me ocurrió.- sie

