SIETE

2636 Palabras
- Mamá se va a enojar si se entera de esto –digo. -Es por eso que no se va a enterar -responde Caleb y me mira sobre su hombro-.Además no es como si estuviéramos haciendo algo malo. Caminamos por el bosque, Caleb guiando el camino. Escucho a lo lejos el ruido de una cascada y me pregunto a dónde vamos. Cruzamos un puente de madera y seguimos caminando entre los árboles, Caleb me mira de soslayo y empieza a correr. -¡No corras!- grito detrás de él-.Sabes que no puedo correr con estos vestidos- pero aun así lo sigo. En esta parte del bosque los árboles son más grandes, algunos de ellos están cubiertos de musgo. Es impresionante; parece sacado de un cuento de hadas. Caleb se detiene y voltea a verme. -El otro día estaba explorando y encontré este lugar-dice, extendiendo los brazos para hacer más énfasis al lugar-.Perfecto para practicar sin que nos vea mamá. -¿Qué hacemos ahora?-pregunto sonriendo, la emoción es evidente en mi rostro. -Mira-sonrie.Camina hasta el centro, en donde los árboles forman una especie de círculo alrededor de nosotros y me indica con sus manos que me acerque. Se agacha y toma algo del suelo- .Dame tus manos-le doy mis manos y él pone algo en ellas –Crescere-susurra. Siento un cosquilleo en la palma de mi mano y cuando Caleb retira las suyas, veo una flor que abre sus pétalos con lentitud hasta florecer completamente. Sonrió. -Tu turno-me dice. -Volat ardea-susurro y la flor sale volando en círculos hasta el cielo, ambos la observamos con fascinación. Cuando llega hasta el cielo se convierte en una mariposa y desaparece entre las nubes. -Eso estuvo increíble-escuchamos un rama romperse y ambos volteamos en dirección del ruido. Me despierto exaltada. Con el paso del tiempo estos sueños me parecen menos extraños, considerando lo que vi ayer. Ayer. ¿Podrán mis sueños tener alguna relación con lo que paso ayer? Algo me dice que no descarte esa posibilidad. Kilian me pareció diferente desde el momento en que me cruce con él. Muy adelantado para su edad, impecable. La puerta de mi habitación se abre y mamá asoma la cabeza, cuando ve que estoy despierta sonríe y entra. -¡Buenos días, dormilona!-dice sonriendo. Se acerca a mi ventana y recorre las cortinas, abriéndole paso a los rayos del sol que me dan de lleno en la cara y me tapo con las cobijas -.Hoy hace un día precioso. Es hora de levantarse-la escucho acercarse y me quita las cobijas de la cara. -¡Mamá!-me tapo la cara con la almohada-.Apenas son las ocho de la mañana. -La hora perfecta para levantarse -sonríe y se sienta al pie de mi cama. Me reincorporo y la miro frunciendo el ceño-.Mira que día tan hermoso, no hay ni una nube en el cielo. Ya hace días que no teníamos un día como hoy, hay que aprovecharlo. -Son las ocho de la mañana–vuelvo a repetir. Despega la mirada de la ventana y me mira con reproche. -No seas floja, Cassie. Ya tendrás tiempo para dormir después, ahora quiero que tú y tu hermano vayan al supermercado a comprar unas cosas-me entrega una lista que trae en la mano. La tomo de su mano y la leo. -Harina, mermelada, huevos ¿vas a hacer un pastel o qué? -Algo así- sonríe y se levanta de la cama. -¿Por qué no puedes ir tú?-me quejo. Se cruza de brazos y levanta una ceja, desafiándome a que diga algo más. Frunzo el ceño y me levanto de mala gana-.Bien, pero después de esto regresare a dormir y no me dirás nada-sonríe triunfadora y camina hasta la puerta. -¡Perfecto! Y despierta a tu hermano-dice antes de salir. Gruño y me dirijo al baño, despertar a Caleb es casi tan imposible como hacer que un elefante aprenda a andar en bicicleta. Y realmente no estoy de humor hoy. Una vez que me cambie por unos jeans cualquiera y una sudadera, salgo de la habitación y cruzo el pasillo a la habitación de Caleb, que se encuentra frente a la mía. Toco y espero unos segundos por su respuesta pero no escucho nada. -¿Caleb?-abro la puerta y asomo la cabeza. Su cama esta como la dejo ayer. Su cuarto es un desastre y me sorprende que mamá no lo haya obligado a recogerlo. Saco mi teléfono y le mando un mensaje. Para Caleb: ¿Dónde demonios estas? De Caleb: En la casa de Iker. Responde unos segundos después, ruedo los ojos antes de responderle. Pienso en jugarle una broma pero no estoy de ánimo. Para Caleb: Mamá quiere que vayamos al supermercado. De Caleb: ¿Ahora? Para Caleb: No, mañana. ¿Tú que crees? De Caleb: Puff, tranquila. Alguien despertó con el pie equivocado esta mañana. Para Caleb: Paso por ti en 20 y más te vale estar listo. Quiero regresar a dormir. De Caleb: ¿Mamá sabe que no dormí en casa? Para Caleb: No, de otra forma no te estaría diciendo que paso por ti en 20. No espero a que me responda y guardo mi teléfono. Ahora tengo que pensar en que le diré a mamá cuando me vea bajar sin Caleb. Probablemente debería llevarle ropa para que se cambie, sino mamá sabrá la verdad. Hecho en una bolsa lo primero que encuentro. Unos jeans, un par de tenis y una playera cualquiera. No me alcanzan los dedos de las manos ni de los pies para contar cuantas veces lo he tenido que cubrir. Espero que mamá este en la cocina y no me escuche bajar, así me evitare el interrogatorio. Mis ruegos no son escuchados cuando sale de la cocina en cuanto pongo un pie en la sala. Maldigo mentalmente a Caleb y me prometo darle su merecido en cuanto lo vea. -¿Dónde está tu hermano?-pregunta viendo detrás de mí. -El…salió a correr esta mañana. -¿Y?-mamá se cruza de brazos. Hay una pequeña probabilidad de que sepa que estoy mintiendo. Juro que las mamás tienen este sexto sentido cuando saben que sus hijos les están mintiendo, no importa que tan buenos mentirosos sean. -Pues…que está en el parque…y me dijo que nos veíamos allá. -¿Qué llevas en la bolsa?-llevo mi mirada hasta la bolsa que tengo en las manos. -Son unas cosas de Aileen, las olvido el otro día y me mando mensaje diciendo que las necesita urgentemente. Así que voy a llevárselas de paso-no sé cómo le hago para mentir tan rápido. Siento mis manos sudorosas y la miro a los ojos. Si bajo la mirada o evito mirarla a los ojos sabrá que estoy mintiendo. -Muy bien, no se tarden-dice finalmente y la veo regresar a la cocina. Cierro los ojos unos segundos y suspiro. Caleb me debe una grande. Espero que lo que haya hecho ayer valiera la pena. **************** Justo como dije, 20 minutos después aparco afuera de la casa de Iker. Tomo la bolsa con el cambio de ropa y hago mi camino hasta la puerta. Como es de esperarse, Iker es el que abre. Me sonríe egocéntricamente. Se recarga en el umbral y se cruza de brazos. -¿A qué debo esta encantadora sorpresa? -No estoy aquí por ti. ¿Dónde está Caleb?-intento pasar por un costado pero estira un brazo, impidiéndome la entrada. -¿Cómo voy a saberlo? Es tu hermano-miro hacia el cielo, pidiendo por la paciencia que no tengo ahora. Sonríe divertido. -¿Esta o no aquí?-pregunto fastidiada. -No-dice simplemente. -¿Cómo qué no?-frunzo el ceño- .Me dijo que estaba aquí. -Pues te mintió-siento el calor subiendo por todo mi cuerpo y estoy a nada de darle un puñetazo cuando veo a Caleb aparecer detrás de Iker. El muy demente se ríe junto con Iker, le doy un empujón y paso por un lado. -Claro, pasa. Estás en tu casa-dice Iker cerrando la puerta. Lo ignoro y golpeo a Caleb con la bolsa en el pecho. La atrapa justo tiempo y la revisa. -¿Qué es esto?-pregunta. -Ropa-digo obviamente. Rueda los ojos. -Ya se lo que es, ¿para qué me la das? -No puedes regresar a la casa con la misma ropa de ayer, mamá sabrá que no llegaste a dormir-reconocimiento brilla en sus ojos y sonríe. -Eres la mejor hermana que he tenido. -Soy la única que has tenido-frunzo el ceño. -Exacto-me guiña un ojo y sube corriendo las escaleras. -¡Que dulce!-dice Iker burlón a mis espaldas. Casi me había olvidado que estaba aquí. Casi. Me doy la vuelta y sonrío lo más falsa que puedo. -Ya ves, soy diabetes en persona-se ríe y niega con la cabeza. -Tú eres algo más, Edevane-dice divertido. Ambos nos quedamos en silencio y agradezco que no diga nada. Aunque hay algo diferente con el hoy. Parece pensativo, lo cual es algo impropio de él cuándo yo estoy alrededor. Por lo general siempre hace comentarios que sabe me molestaran. Caleb baja unos minutos después. -Listo-se acerca a Iker y se despiden con un saludo de manos-.Gracias por dejarme dormir aquí. -No hay problema-responde. -Te espero en el coche-le digo a Caleb y salgo de la casa. Cosas extrañas están pasando en este pueblo. La muerte de aquellas chicas, que ahora estoy convencida de que si fueron lobos. Los sueños que llevo teniendo por dos meses, lo que paso ayer por la noche y ahora que lo recuerdo, aquella conversación que escuche entre Iker y los otros chicos. Dijeron algo sobre la luna llena y posponer algo del chico Mike. Además de que supieron que había alguien escuchándolos. Cuando llegamos al supermercado Caleb quiere manejar el carrito y yo le digo que no, la última vez que lo hizo termino chocando con una montaña enorme de papel y nos tocó hacerla de nuevo. Y esta vez no va a convencerme. -¡Vamos!-se queja Caleb-.Fue un accidente, no volverá a pasar, además tú lo manejas como abuela-una viejita que va pasando lo fulmina con la mirada antes de empujar el carrito más rápidamente. Caleb y yo nos miramos y estallamos en carcajadas. Cuando terminamos de reír me limpio las lágrimas de los ojos. -Bien-le digo sonriendo-.Igual no es tan divertido empujarlo- no sé cómo lo hace pero siempre termino haciendo lo que él quiere. Leo la lista y caminamos por los pasillos buscando lo que mamá apunto. -¡Oh por dios!-dice Caleb. Detiene el carrito y camina hasta el estante de cereales, toma una caja y me la enseña-.Tenemos que comprar esto. -Uh oh-le digo antes de que pueda ponerla en el carrito-.Solo estamos aquí por las cosas de la lista. -Es solo cereal, estoy seguro que si nos alcanza el dinero-pone el cereal en el carrito y comienza a empujarlo nuevamente. Ruedo los ojos pero no digo nada. No puedo creer que él sea el mayor. -Entonces…-empiezo a hacer conversación. Caleb me mira de reojo y empuja el carito- ¿Por qué te quedaste en casa de Iker? -Era algo tarde cuando nos fuimos de la fogata, y sabes que papá tiene un oído sobrehumano. Estoy seguro de que me habría escuchado desde el momento en que me estacionara afuera. Además de que estaba algo…tomado. -Tienes razón en eso-asiento-.Creí que tal vez te habías ido a casa con aquella chica-detiene el carrito y hecha un paquete de huevos al carrito. -¿Cuál chica?-frunce el ceño y empuja el carrito. -La pelirroja…-digo obviamente. -Ah, si-sonríe-.Amelia, Iker me la presento ayer. -¿De dónde la conoce el? -No me dijo muy bien, pero creo que están en una especie de club o algo así-se encoje de hombros. -¿Un club?-pregunto curiosa. -Sí, Lucas también esta. -¿Y tú no?-levanto una ceja. -Es un club muy exclusivo. Creo que solo entran los hijos de los que estaban previamente en él. ¿Un club con acceso de descendencia? Eso es algo inusual. Para el tiempo en que regresamos a la casa, ya son las diez y papá sigue dormido. Mamá está en la cocina revolviendo cacerolas y exprimiendo naranjas. Caleb y yo ponemos las bolsas del mandado sobre el desayunador. Nos ofrecemos a ayudarle, pero nos dice que lo tiene bajo control y nos manda a la sala. Media hora después papá aparece en la sala y nos pregunta que estamos viendo. -Una película sobre una mujer que va a ser deportada de nuevo a Canadá y hace que su asistente se comprometa con ella-dice Caleb sin despegar los ojos de la televisión. Mamá se asoma de la cocina. -Cinco minutos más- dice y regresa a la cocina. Papá se sienta con nosotros a ver la película y después de cinco minutos, como dijo mamá, se asoma de nuevo y dice que ya está listo el desayuno. -Wow-decimos los tres al mismo tiempo-¿Acaso vamos a dar un banquete? ¿Es cumpleaños de alguno y lo olvide?-pregunta papá bromeando. Todos tomamos asiento en la mesa. Hay una montaña de pancakes al centro de la mesa, mermeladas de diferentes sabores, jugo de naranja, una ensalada de frutas, croissants, café y tocino. -Te luciste, mamá-dice Caleb sirviéndose unos pancakes. -Sí, estoy de acuerdo con Caleb-digo viendo toda la comida en la mesa-.No creo que nos acabemos todo esto. -¿Qué te da esa impresión?-pregunta mamá y ambas miramos a Caleb y a papá que se llevan comida a la boca como si no hubieran comido en días. -Olvídalo –suspiro y me sirvo pancakes- ¿Tu hiciste los croissants?-le pregunto a mamá. -Claro, son mi especialidad. -Están deliciosos-dice Caleb con la boca llena-.Deberías dejarnos hacer el desayuno la próxima semana- todos dejamos de comer y no le quedamos viendo perplejos-.Pensándolo bien… no creo que sea buena idea después de lo del otro día-dice una vez que nos ve mirándolo. -Buena idea- me meto un trozo de pan cake a la boca. -¿Qué tal les fue en su primer semana?-pregunta papá. -Voy a tomar pintura este semestre-contesto. -¿Pintura, eh?-pregunta mamá-.Parece que hay una artista en la familia-me sonríe con complicidad. Sabe lo mucho que amo pintar, ha sido una de mis pasiones desde que puedo recordar. Inclusive cuando era pequeña me metió a clases de pintura. -Sí, el maestro que la impartirá este año tiene contacto con las mejores escuelas de arte y puede que impartan becas a los mejores. -Esa es la actitud, me alegra saber que luchas por lo que quieres-sonríe papá orgulloso. -¿Y tú, Caleb?-pregunta papá. -Con las prácticas de futbol y las materias regulares no tengo mucho tiempo de tomar extracurriculares, la única que tomare será latín. -¿Latín? No creo que eso te sirva mucho hoy en día-digo con sinceridad. -Te sorprendería lo que puedes encontrar-me dice mamá -.Casi lo olvido-se gira hacia papá- , llamaron del hospital y dijeron que era importante que te comunicaras con ellos-informa mamá. -Gracias cariño, hablare con ellos cuando termine de desayunar-se inclina hacia ella y le da un fugaz beso. Nunca lo he encontrado vergonzoso como la mayoría de los adolescentes, al contrario. Me hace feliz saber que mis padres se aman como el primer día que se vieron. Mientras escucho como Caleb cuenta una historia del entrenamiento del viernes, no puedo evitar darme cuenta de lo afortunada que soy por tener una familia tan unida y comprensible. Soy feliz ahora. A pesar de todo lo raro que pueda estar pasando a mi alrededor
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