Después de ese pequeño show en la piscina, nos dejaron para que nos fuéramos a vestir. Cuando salgo del vestidor Alana me está esperando afuera. Sonríe. -Eso fue genial-dice. -¿Tú crees? -Por supuesto, fue simple pero hermoso. -¿No viste algo…extraño?-pregunto curiosa y frunce el ceño, se levanta de la cama y se acerca a la puerta. -No ¿Por qué? -Solo preguntaba-me encojo de hombros. Hacemos nuestro camino al comedor, que es igual de elegante que el resto de la casa. Un candelabro enorme se encuentra en el techo, sobre la mesa. La mesa es grande y hay varias sillas alrededor. Hay velas en el centro y cubiertos en cuatro lugares. En cuanto Máximo y Lisandro nos ven, dejan de hablar. Máximo está sentado al frente, a su derecha esta Lisandro. Alana se sienta a su izquierda, y gracias a

