Tras ese momento de tortura y horror, salimos del instituto para escondernos en el aparcamiento de los profesores, me sentía realmente mal, no voy a mentir, si en estos momentos me pisaba un camión creo que estaría mejor. Mi hermana llamo a mis padres y hablo con ellos, un largo rato, yo mientras me dedique a llorar en una esquina por la vergüenza, no me gustaba que la gente supiera mis puntos débiles, no me gustaba que la gente me leyera en estas formas, ya tenía mucho con que era un libro abierto para casi todo el mundo como para tener que lidiar con que la gente supiera mis más oscuros secretos, no era algo con lo que me gustara lidiar. —Nos vamos a casa—se limito a decir mi hermana. Agarro mi mano y en silencio, caminamos para recoger a mi otra hermana de su colegio, la pequeña obvi

