La ninfa quedo sola a mitad del bosque, su hermana desapareció sin decirle más nada, faltaba una semana para su cumpleaños, solo debía evitar a Kio por una semana, algo que sería fácil si no fuera porque era el delta de su padre. Kali corrió a toda velocidad por el bosque, hasta dar con la exquisita fragancia que había olfateado, pertenecía a un lobo, uno muy bien parecido, de pronto la joven fue asaltada por un calor inexplicable, jamás lo había sentido, y su corazón latía tan rápido que sintió miedo. — ¿Quién eres? — exigió desde la copa de un árbol, viendo como el lobo se detenía. — Eso mismo pregunto yo, ¿Por qué no puedo olerte? — la joven salto y cayo parada a centímetros del lobo. — Soy lo que tú quieras que sea. — dijo de manera sugerente, mientras lamia sus labios, de pronto l

