Sonríe falsamente cuando le quiso responder no pudo porque desapareció de su mirada y de repente la puerta se abre con la misma empleada que le traía una muda de ropa. Agradece que se lo lleve, empieza a vestirse y se queda mirando toda la habitación que le había dado. No sé encuentra entre esas paredes, camina de un lado hacía el otro y después de varios minutos sale por el pasillo. Choca con una persona que limpiaba los cuadros y sonríe. Continúa su camino, baja las escaleras y se encuentra con los de seguridad que la miran atentamente. Se les acerca, enfrenta a uno de ellos — Dile a Mich que me tuve que ir, lo siento — sostiene. — Pero señorita — lo interrumpe para que no hable más. Niega con su cabeza — No lo espero porque tengo que irme — asegura. — Está bien se lo informaré al

