Habían pasado 2 días desde mi encuentro con Mia mi jefa, la he visto en la oficina pero no ha pasado nada, solo me mira, me sonrie y una que otra vez nos damos un besito pero lo que si he visto es que una mujer rubia viene más seguido a la empresa y se encierra horas de horas en la oficina con mi jefa.
Siempre que salen la rubia está ligeramente despeinada y su cuerpo brilloso por sudor. Y debo de admitir que eso me está poniendo celosa. Hoy era la tercera vez que veía salir a esa rubia de la oficina de mi jefa con su labial corrido y su blusa mal abotonada. Suspire y me levanté lista para armar el caos. Me detuve en la puerta y la taza que tenía en mi manos con café me la tire sobre la blusa y deje la taza sobre la encimera de la cocina. Abrí la puerta de la oficina de mi jefa y la vi sentada atrás de su escritorio, levanto la mirada de su ordenador.
Sus lentes estaban en la punta de su nariz y una de sus cejas la tenía elevada con una clara expresión de "¿que te sucede?"
Cerré la puerta detrás de mi y puse seguro.
- ¿Me presta su baño? Se me cayó café.
- Adelante. Tengo blusas en la gaveta de arriba.
Asentí y me empecé a desabotonar la falda mientras caminaba hacia el baño. Marque un número fantasma y me lo pegue a la oreja.
Pude ver el reflejo de mi jefa en el espejo y sus ojos fijos en mi.
- Hola hermosa... -Susurre con una sonrisa- Nos vemos esta noche. No sabes cómo te deseo ver -Cerre la puerta del baño dejando en claro que el seguro no existía para mí.
Me despoje de mi ropa y me metí a la ducha, solo esperaba que así como yo sé ti los celos ella igual lo esté sintiendo y venga aquí a proclamarme. Me moje el cabello y mire el reloj de la pared.
5 minutos.
Me pase el jabón por el cuerpo y volví a ver el reloj.
15 minutos.
Me quite el shampoo del cabello y mire otra vez el reloj.
30 minutos.
Termine de vestirme y al mirar el reloj habían pasado 45 minutos desde que entregué a bañarme y ella nunca entró. Salí del baño y su expresión era hielo puro, no me volteo a ver, no hizo nada solo siguió tecleando en su computadora con más enojo de lo normal. Suspire y me acerque a su escritorio, le jale la silla alejandola de su escritorio para que así me pueda ver. Le sujete del cuello y me incline lo suficiente para que vea el nacimiento de mis senos.
- ¿No te fue suficiente conmigo y tienes que traer a otra aquí? -susurre enojada apretando su cuello con un poco más de fuerza.
- ¿Y tú qué vas a ver a alguien está noche?
- No veré a nadie. No le marque a nadie. No sabes cómo me hierve la sangre de los celos...
Baje mi mano libre hacia su falda donde ella con gusto se abrió de piernas para mi. Su v****a depilada me dio la bienvenida cuando mis dedos se hundieron en ella. Mia soltó un pequeño brinco en la silla ante mi intromisión.
- ¿Acaso ella te hizo esto? -No respondió y eso solo me enojo -¿Te hizo temblar así como lo haces conmigo?
- No... no... - Me detuve para poder verla, que agallas tiene para decir lo que le hizo sentir esa peliteñida. Moví mi pulgar hacia su c******s sin dejar me mover mis dos dedos en su interior. Mia sujeto los posabrazos de su silla como para tener más estabilidad.
Pase una de sus piernas sobre mi hombro y quite mi pulgar de su botón, mi lengua lo masajeo y succionó, no tardó en que mi barbilla quedé humeda. Le rasgue la blusa dejando do sus senos rebotando en mis ojos con su sostén de encaje color n***o. Le baje los tirantes dejandolo en su abdomen y sus pezones duros en mi cara. Mis manos se trasladaron rápidamente hasta sus tetas y empezaron a pellizcar sus pezones duros y rosados.
- Nora... -susurro -Dios si...
Succione un poco más su c******s hasta que se corrió a chorros mojando la nueva blusa que me había puesto, me la desabotone y la dejé caer en el escritorio junto con mi sostén. Sujete mi teta y empecé a frotar mi pezón con su v****a impregnando lo de su sabor.
Me levanté del suelo y me puse en sus piernas acercando mi seno que ya tenía su sabor a su boca. Mia paso un brazo por mi cintura acercando con gusto su lengua a mi teta. Pase una de mis manos por mi espalda hasta que logré llegar a su v****a y meterle dos dedos. Mi cadera empezó a moverse frotándose con su abdomen mientras mi mano seguía con su trabajo entre sus piernas.
- Mierda... -Susurre al sentir el orgasmo a flor de piel -Me moví más rápido sobre ella quitando mi mano de su v****a para sujetarme con fuerza de los posabrazos. Mia paso una de sus manos entre nuestros cuerpos y metió dos dedos en mi v****a.
- Sigue saltando, follate mis dedos Nora -Con su mano libre me sujeto una de mis tetas y la metió a su boca, seguí moviendome encima de ella sintiendo como sus dedos llegaban a lugares desconocidos para mí. Cerré los ojos y mi cuerpo se movió por si solo, temblando, saltando, gimiendo sin importarme nada hasta que estalle y moje todo lo que estaba a mi alcance.
Mia me empujó ligeramente y me puso en su escritorio, me quite la falda y me sente de piernas abiertas en su mesa y ella se subió conmigo después de despojarse de toda su ropa. Acomodo sus piernas entre las mías y me sujeto de una de mis piernas, empezó a mover la cadera y eso me hizo ver estrellas.
Su c******s empezó a frotarse con el mío de una manera deliciosa y tortuosa. Sus uñas de Mia se clavaban en mis muslos pero no me importaba. Como pude la jale del cuello pegando su boca a la mía, nuestros cuerpos estaban frotándose entre si, nuestros pezones estaban duros uno contra el otro y nuestros c******s punzantes ya no aguantaban más.
- Quiero probar algo contigo -Pidio Mia. Se detuvo y se inclino ligeramente, saco de su último cajón una caja negra y al abrirla saco un vibrador. Abrí los ojos de golpe al ver qué saco unas cuantas cosas más de su cajon. - la rubia era una venderá de juguetes para adultos. Nunca hice nada con ella.
- ¿y porque siempre que salía estaba diferente a como llego?
- Se encerraba en mi baño para usar sus propios juguetes.
- Sentí celos por nada -Susurre. Mia sonrió y puso el vibrador entre nuestros cuerpos o mejor dicho contra nuestros c******s, apretó un botón y la máquina empezó a hacer de las suyas, se sentía tan bien pero fue mucho mejor cuando ella se acomodo y empezó a moverme haciendo que el vibrador se restregara en mi vagina.- Mierda Mia... Vas a hacer que me corra.
- Hazlo. Dije que haría que te corras en mis papeles.
La sujete con fuerza gritándome contra ella. Nuestros cuerpos se movían con rapidez y dureza. Sus senos no paraban de rebotar. Me empujó dejándome recostada en su escritorio e hice algo que solo hago estando sola. Mis senos son grandes así que llegaban a mi boca, los sujete con mis manos y me lleve mis pezones a mi boca. Empecé a mojar mis pezones con mi lengua y eso no paso de alto para Mia.
- sigue haciendo eso. No pares.
Se inclino sin dejar de mover la cadera y su lengua empezó a frotarse entre mis pezones y mi lengua, sentía su lengua húmeda chocar con la mía hasta que decidí sujetar su cara y comerme su lengua. Succione su lengua, restregue mi lengua contra la suya sintiendo como nuestra saliva se deslizaba por mi babilla hasta mi cuello.
- Mas. más... -Pedi contra su boca, se movió más rápido encima de mi junto con el vibrador y ambas nos corrimos mojando el escritorio y los papeles.
Mia se quitó de encima de mi para dejar a un lado el vibrador pero cuando volvió a ponerse en el escritorio está vez su v****a estaba restregandose sobre mi boca y yo con gusto la recibí con la lengua hacia afuera mientras que ella estaba frotando mi c******s con una de sus manos y con la otra me metía los dedos.
La sensación fue tan exquisita que me corrí y al poco rato ella también.
- Nora... -Susurro mia cuando la puse en cuatro en el sofá con su v****a en mi boca y un pene de plástico con mi sabor impregnado en su boca.
- Haré que te corras tanto que vas a estar deshidratada.
- Tengo muchos lugares donde quisiera correrme con tu ayuda.
- y vas a lograr todos.
Le di una palmada en su v****a y está estalló en chorros mojándome una vez más.