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1231 Palabras
La mañana aparece en la ciudad, pero te juro que la luz del sol no logra sacar la sombra de incomodidad que quedó después del encontronazo con Victoria. Isabella y Alexander, en la terraza, están metidos en una tormenta emocional que amenaza con mandar al carajo la estabilidad que venían teniendo. El cielo, aunque esté azul brillante, refleja la tensión que se trae entre manos. Isabella, con la cabeza hecha un quilombo, corta el silencio que pesa desde el cruce con Victoria. "Alexander, necesitamos hablar de lo que pasó ayer. La aparición sorpresa de tu exnovia me agarró desprevenida, y siento que hay temas que necesitamos aclarar." Alexander asiente, sabiendo que la cosa no está bien entre ellos. "Ya sé, Isabella. No me esperaba encontrarme con Victoria, y entiendo que te afectó. ¿Qué puedo hacer para que te sientas más tranquila con nuestra relación?" Isabella, sin vueltas, responde: "Tenemos que hablar más en serio sobre nosotros. La noche de confesiones nos pegó fuerte, pero ahora siento que hay cosas en el aire que pueden jodernos. ¿Qué onda con Victoria para vos, y cómo eso afecta lo nuestro ahora?" Alexander suspira, entendiendo que hay que aclarar estos temas pendientes. "Victoria fue una etapa pasada, Isabella. Tuvimos algo en su momento, pero cuando entraste en mi vida, ella quedó en el pasado. Te elijo a vos todos los días, pero veo que necesitas más data sobre mi historia con ella." Isabella, agradeciendo la sinceridad de Alexander, no puede evitar sentir que la inquietud sigue. "Alexander, no se trata solo de Victoria. Es cómo manejamos nuestro pasado y cómo eso se lleva puesto el presente. Necesitamos ser más transparentes para construir algo sólido." La ciudad, que está a full en la mañana, parece que no se entera del kilombo emocional que se está armando en la terraza. Isabella y Alexander se mandan a hablar de temas que podrían definir para dónde va la relación. Alexander, con intenciones de encarar los problemas, tira: "Entiendo que querés más sinceridad, y estoy dispuesto a dártela. Hay que hablar más de nuestros pasados, nuestras expectativas y cómo mierda construimos algo duradero." Isabella asiente, sintiendo un poco de alivio al escuchar que Alexander está dispuesto a poner el hombro. "Claro, estamos de acuerdo. Necesitamos más charla y entender bien qué onda el uno con el otro. Pero también hay que saber cómo enfrentar sorpresas como la de ayer. Necesitamos bancarnos y encarar cualquier quilombo juntos." La charla pasa a cómo pueden mejorar la comunicación y fortalecer la conexión, especialmente cuando se les viene encima algo que no esperaban. Hablan de poner límites, decir qué esperan y cómo enfrentar encuentros con personas del pasado. La ciudad, que sigue con su rutina, es el espectador de este diálogo que busca construir confianza y estabilidad. Después de una charla franca y constructiva, Isabella y Alexander sienten que se entendieron mejor. Se comprometen a ser más abiertos y a plantarse frente a los problemas como un equipo. La ciudad, que ha sido el escenario de mil dramas, se presenta como el lugar donde esta pelea matutina se disuelve, dejando espacio para la renovación y el crecimiento. La tarde arranca con una nueva onda entre Isabella y Alexander. Deciden tomarse el tiempo para disfrutar de la ciudad, buscar momentos de conexión y sumar recuerdos que fortalezcan su relación. La ciudad, con sus calles llenas de vida, se convierte en testigo de este nuevo capítulo que arranca después de la tormenta emocional. De vuelta en la terraza al atardecer, Isabella y Alexander se sientan uno al lado del otro, sintiendo la tranquilidad que viene después de bancarse los problemas. La ciudad, que ha visto de todo, se presenta como el testigo de este capítulo de resolución y renovación. La noche avanza tranqui, y la pareja, abrazada bajo el cielo estrellado, se va a descansar. Este día de conflictos y charlas fue una etapa necesaria en su historia, recordándoles que la comunicación abierta y la comprensión mutua son claves para construir un amor que la rockee. Bajo el cielo lleno de estrellas, Isabella y Alexander se dejan llevar por sueños compartidos, listos para encarar el nuevo día con corazones más fuertes y una conexión renovada, ¿entendés? El sol está que arde en lo más alto, iluminando la ciudad con esa luz intensa de la que no hay escapatoria. Después de la mañana intensa de charlas y peleas, Isabella y Alexander deciden pegarse una pausa al mediodía, buscando un lugar tranqui para relajar un poco los ánimos. La ciudad, con todo su quilombo diario, se pone de fondo para este capítulo donde los protagonistas tratan de renovar sus compromisos. Isabella y Alexander eligen un rincón piola en un café al aire libre, alejados del despelote del centro. Mientras toman algo fresco, el clima tranquilo del lugar parece justo lo que necesitan. La ciudad, con sus calles rebalsando de gente, es testigo de este break en el día de la pareja. El silencio al principio está perfecto, les da el espacio para procesar todo lo que pasó en la mañana. Isabella, mirando fijo su café, arranca con la posta. "Che, Alexander, sé que hoy fue un día intenso para los dos. Quiero que sepas que, a pesar de los roces, estoy decidida a laburar en nuestra relación." Alexander asiente, agradeciendo que Isabella quiera seguir bancándola. "Y yo también, Isabella. Entiendo que hay cosas que tenemos que aclarar y mejorar. Quiero construir un futuro copado con vos." Se mandan a hablar más en serio sobre sus expectativas y cómo pueden hacerse el aguante en el medio de los quilombos. Hablan sobre la confianza, la comunicación abierta y cómo encarar situaciones que no esperan, pero que no los tumben, sino que los fortalezcan. La ciudad, con su ritmo constante, se fuma toda esa charla que busca darle nueva energía a su amor. Isabella, con sinceridad, dice: "Alexander, creo que tenemos que poner expectativas claras y límites que nos hagan bien. Ayer fue un recordatorio de que hay cosas del pasado que pueden tirarnos abajo. Quiero sentir que estamos construyendo algo juntos con confianza y seguridad." Alexander asiente, con la misma posta. "Isabella, estoy de acuerdo. Tenemos que aprender de lo que pasó y ser más conscientes de cómo manejamos nuestro pasado. Quiero que confíes en que siempre voy a elegir el presente y el futuro con vos." La tarde se va yendo mientras Isabella y Alexander se mandan a hablar de cosas más profundas que las discusiones de la mañana. Se comprometen a estar más atentos el uno al otro, a hablar de verdad y a armar un vínculo que resista cualquier tormenta. La ciudad, que no para de cambiar, es testigo de esta movida que busca renovar los cimientos de su relación. Después de un almuerzo al paso, Isabella y Alexander se van de paseo por la ciudad. Se mandan por calles que conocen de memoria y descubren nuevos lugares juntos, disfrutando de la compañía el uno del otro. La ciudad, con su movimiento constante, es el espectador de este rato en el día de la pareja. La tarde sigue con Isabella y Alexander compartiendo risas y miradas complices. Se deciden a visitar lugares que les traen buenos recuerdos, sumando experiencias a la rica historia que están escribiendo juntos. La ciudad, en su diversidad y constante movimiento, es testigo de este capítulo de renovación y conexión.
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