Han pasado 6 lunas y Heget sigue dormida, al igual que Siri. Bathory no ha aparecido desde que salí de casa la otra mañana para ir a entrenar. No estoy segura de que esté enterado de lo ocurrido.
De hecho, es probable que si los exiliados hicieron varios anclajes durante el despliegue, mi padre y otros atlantes también estén como Siri y Heget. Lamento tanto haberme dormido por 3 lunas; pude estar allí, pude, tal vez, hacer algo.
El Maestro insiste en que no debo darle demasiadas vueltas al asunto; la preocupación no hace otra cosa que hacernos empeorar. Nos sube o baja la temperatura bruscamente, se nos acelera el pulso y terminamos físicamente afectados.
El corazón sufre, la mente sufre y el resto del cuerpo no puede salir ileso de eso. Aunque es difícil no preocuparse cuando vez a tu madre o a tu mejor amiga poseída por tres demonios. Peor, saber que en ese estado han intentado asesinarte o enviarte lejos para que tu presencia no interfiriera en sus planes.
Lo curioso es que parecen temer el poder de La Llama Escarlata, pero no entienden que ni si quiera sé usarlo. No tengo ni la menor idea de cómo encontrarla.
La práctica en el Bosque del Silencio fue el principio; sentí que era el camino correcto, el camino que me llevaría directo a la flama carmesí. Pero Él ha decidido que debo aguardar hasta que Heget y Siri despierten; o en su defecto, que Bathory aparezca.
¿Dónde demonios estás, padre?
6 lunas, y yo aquí, preparando el desayuno mientras pienso en mí y mis desafortunados eventos. El resto de los atlantes están haciéndose cargo de su propio aprendizaje y entrenamiento; no hay nadie en Rina que no haya recibid instrucciones sobre qué hacer para acercarse al Círculo de Fuego.
Bueno, sólo una persona no está en eso; yo.
Desde Jerah y Athe envían reportes de que todo va en orden. Las facciones están concentradas en alcanzar el Círculo de Fuego antes de que Baal regrese, o haga algún movimiento.
Eso me parece bien. Sólo hay dos cosas que no me agradan; el no prepararme me hace sentir débil. Una cosa es mi miedo a perder lo que amo, y otra es ser cobarde. No hay comparación en eso, pero no entrenar me hace sentir más de la segunda opción.
No me pesa cuidar de Heget y Siri, ellas harían lo mismo por mí. Pero sé que mientras las cuido, podría al menos intentar meditar. Aun así, Él insiste en que no me aleje demasiado tiempo de ellas; que no les quite la vista de encima.
Además entre tanto alboroto, Dorian y el Maestro han estado ocupados por todo el continente. Hacen cientos de saltos al día para asegurarse de que los exiliados o Baal no están asechando.
Eso, eso es otro de los detalles importantes.
El Maestro se ha limitado a no decir nada sobre la treceava casa de Rina. A Dorian parece no importarle, los considera igual, una amenaza y ciertamente no es de aquí. Pero ¿Qué hay de mí y los míos?
¿Será cierto que fueron desterrados por ir en contra del margen establecido por el Gran Thot?
Me cuesta creer que haya un exilio en Atlantis.
Es demasiado cruel apartarlos del resto de la civilización pero no dejarlos ir a otras tierras. Bien pudieron tomar una nave y salir de aquí, o usar uno de los barcos que llegan diariamente a nuestros muelles. Al este y oeste llegan al menos una triada de barcos cargados de materiales; nuevos metales, sustancias, y hasta alimentos del extranjero. Al vaciarlo, podrían tomar uno y salir.
Claro, si no estuvieran presos dentro de su propia tierra. ¿Por qué él haría algo así?
Incluso los escondió por 2000 años, y a no ser que haya alguien más viejo y reservado que los ancianos del Templo de Luz, creo que ningún atlante sabe esa parte de la historia. En el Templo, seguramente están los registros que pasan de generación a generación y van forjando nuestra historia, pero evidentemente hay más escrito de lo que se puede compartir.
En este punto, algo me dice que las cosas no están del todo bien con el Maestro. Tal vez Dorian sepa algo; desde que despertó lo ha tratado diferente, como si no hubiera el respeto que tenemos los atlantes por él; como si lo conociera en su totalidad desde hace más de lo que yo he vivido.
No, pero no puedo preguntarle nada. El único que podría responderme sería Él.
La cuestión es que mientras avanza el tiempo, siento que el peligro que nos asecha se hace más fuerte y no hay demasiado tiempo como para pensar en que los secretos del pasado atlante pueden ser más importantes.
¡Demonios!
No puedo seguir quemando mi desayuno. Ya van tres días seguidos de eso.
Tal vez solo deba descansar un poco, así que me recostaré.
- ¡Bienvenida Anath!
- ¿Dónde estoy? Se supone que fui a dormir, pero he abierto los ojos y no puedo ver nada.
- Nos encontramos de nuevo. No te diste cuenta, pero cruzaste la puerta equivocada al dormir. Cerrar los ojos y dejar vagar la mente hace que llegues a lugares que no habrías pensado. Por ejemplo ahora, no estás en un sueño, viniste a mí, aunque yo no he estado lejos de ti.
- ¿Quién eres? Explica qué es este lugar.
- Yo Soy: el todo manifestado en flama, con la intensidad de un rojo que a muchos les cuesta registrar. Me llaman carmesí, escarlata, o simplemente rojo, pero es más complejo que solo ponerme un nombre. Sin embargo, podemos hacerlo simple, Anath. De alguna manera, Yo Soy eso que viste en el Valle de Bruma; lo que salvó a Dorian del ataque Lyrano; lo que evitó que Siri se incinerara; Yo Soy.
- Así que después de todo lo que hemos pasado, decides aparecer.
- Te dije que era más complejo que eso. No aparezco ni desaparezco, no me he ido a ningún lado. Desde que naciste yo estoy en ti. La cuestión es, ¿Cada cuánto tienes los sentidos en tu lugar? ¿Cada cuánto te permites percibirme?
- ¿Qué intentas decir?
- Anath, no soy algo que entró en tu cuerpo mortal. Yo Soy la manifestación del todo en ti. Nací en ti desde que Heget y Bathory decidieron tenerte. A pesar de que tienen a Thot, aún les cuesta entender cómo funciona esta vida. No se trata de dominarme, porque Yo Soy tú; se trata de sentir lo que Soy, de entenderme y moverte al unísono conmigo. Anath, ¡Tú eres La Llama Escarlata!
- ¿Y cómo puedo aprender de ti? O bueno, de mí… Ya me cuesta saber con exactitud de quién estamos hablando.
- Todavía eres una niña. Yo he existido desde el principio, y cada vez que nazco, y el atlante muere, yo renazco en otro. Tengo todas las respuestas, pero eres tú quien debe encontrarlas. La vida no viene con un manual; no es igual que construir una nave o preparar alguna poción.
- ¿Sabes si Heget y Siri estarán bien?
- Lo estarán siempre que tomen las decisiones correctas. Hay un camino hacia el futuro, jovencita, pero generalmente se altera con las decisiones de nuestro presente. Danzamos en un océano de posibilidades, pero si recuerdas bien tus clases, cada cosa que haces tiene una consecuencia. Que se quemara tu desayuno ya ha alterado el futuro de tu siguiente hora, por poner un ejemplo.
- ¡Demonios! ¿Por qué son tantas cosas a la vez?
- Hay respuestas que aparentemente no tienen un porqué, y en cierto sentido, no lo tienen. No en la escala en la que estás. No te preocupes, Thot está haciendo lo posible para enseñarte a encontrarme con mayor facilidad. De hecho, cuando estés lista, no me verás como una tercera entidad, sabrás que se trata solo de otra parte de ti.
- ¿Sabes algo de papá?
- Sí, lo sé… Solo debes despertar y prestar atención. Acá en casa están todos los detalles de su paradero. Lamento que el Maestro esté tan ocupado ahora, ni siquiera pudo darse cuenta de lo que ha ocurrido.
- ¿Dónde está Bathory? ¡Responde!
- Tú ya lo sabes, solo abre los ojos.
Si esta va a ser mi nueva relación con La Llama, no debería desaparecer sin despedirse; menos si he hecho una pregunta y no ha respondido. Bueno, cuando llegue Él, le contaré que estamos avanzando.
Bueno, hora de levantarse. Encontremos a Bathory…
Las recámaras están vacías, no hay nada fuera de lo común. El comedor, la sala, están igual, limpios.
Los alrededores de la casa están impecables, creo que La Llama me ha tomado el pelo. Aunque insistió en que solo debía abrir los ojos. ¿Y si no puedo ver lo que realmente está frente a mí?
Hay un hechizo que puede ayudar.
¡Vamos Anath! Concéntrate… ¡Revelatio!
Ahora lo puedo ver, quiero cerrar mis ojos, pero en parte no quiero apartar mi mirada de él. Mi corazón se ralentiza pero golpea con tanta fuerza que lo puedo escuchar. Una oleada de frío sube desde mis pies hasta la cabeza, mis manos tiemblan y me cuesta respirar.
Bathory, padre…
Lo que creí que veía no era más que una densa ilusión. Sólo un hechicero experimentado podría ocultar tanto desastre. Mi casa está destrozada, hay sangre en cada rincón, pero lo que no puedo dejar de ver es su cuerpo tendido en el corredor.
Hay runas en su cuerpo, algunos cortes en su costado y sangre seca. Llevaría algunos días. Parece que él no lo dejó fácil, debió ser una fuerte pelea.
Padre, lo lamento tanto… ¿Quién haría esto? ¡Juro que pagará!
Siento gotas tibias recorrer mis mejillas, no hay ruido, pero dentro de mí hay un verdadero caos. Mi padre, mi mundo, mamá en cama, Siri con ella, todo está mal aquí.
Lo siento padre…
- Anath… Anath… ¿Dónde estás?
- ¿Madre? ¡No te muevas! Voy en camino…
- Hija…
- ¿Por qué estás golpeada y ensangrentada, mamá?
- Yo, lo lamento hija… Podía ver todo, pero no controlaba lo que mi cuerpo hacía… Los escuché, pero hablaban dentro de mí, y usaron todo lo que soy. Lo siento hija, lo siento…
- ¡Madre! ¡Despierta! ¡Heget! ¡Vamos, no te duermas!
- Hija… estás… llorando rojo…
- ¡Mamá!