Los observadores de Lyra

1892 Palabras
Desde que Dorian pronunció aquel nombre, no deja de caminar en círculos y Él sólo contempla las estrellas que empiezan a asomarse en la recién llegada noche. No soporto que se impacienten en silencio, eso me inquieta y me atormenta; sobre todo porque Él siempre parece tener el control sobre las cosas. Con Él, nuestra tierra ha estado siempre en armonía y en cada problema, hemos contado con su ayuda para seguir en la luz. Pero ahora, un tal Baal amenaza con llenar de caos la tierra atlante y por razones que desconozco, eso inquieta al Maestro. ¿No debería tener el control como de costumbre? ¿O acaso este ser oscuro es más fuerte? -         Así es Anath… Baal es demasiado fuerte. -         Maestro… -         Baal es el ser supremo de Lyra, un planeta no muy lejano del nuestro pero opuesto en casi todos los sentidos. -         No entiendo Maestro, ayúdeme a entender. -         Bueno… ¿Recuerdas tus clases de los principios universales? -         Sí, pero supuesto. -         Bien, los lyranos serían igual que los atlantes pero en su polo exactamente opuesto. Mientras nosotros no educamos para acercarnos a la luz, ellos son seres de oscuridad. -         ¿Y la luz no siempre prevalece? -         No pequeña, ¿Qué es una fogata en el Valle de Bruma en comparación con la oscuridad que se extiende por el cosmos? Ciertamente la luz no se extingue, pero si la oscuridad es demasiado grande, la tenue luz no tendrá suficiente poder ¿O sí? -         ¡Pero nosotros somos muchos! Las 12 casas de Rina, las 6 casas de Athe y las 9 de Jerah… Solo en Rina hay cientos de atlantes, eso es más que una fogata ¡Es una Hoguera! -         Y he allí el principio de polaridad Anath. -         ¿Tú también crees que no somos suficientes, Dorian? -         No es eso, no estás viendo el otro lado de la balanza, porque Lyra, no es solo Baal y además, Atlantis es solo una gota de toda la sangre que ha consumido Lyra por eones. Es una r**a mucho más antigua que los humanos, más fuerte, inteligente… Una de las cartas a favor es que Thot está con nosotros, y la otra es que me enviaron justo a tiempo. Sin embargo, siento que no es suficiente. -         ¡Porque no lo es! Todas las razas amenazadas por Lyra se han sumergido en una oscuridad tan densa que ningún rayo de luz ha vuelto a brillar en ellas. -         ¿Es nuestro fin? -         No… Aun no… Pronto todos los atlantes comenzarán su preparación, sé que Baal no se acercará pronto, y eso nos dejará fortalecernos un poco. Pero más importante, nos permitirá encontrar y dominar La Llama Escarlata. -         Maestro, lleva desde que llegó hablando de esa Llama, pero no logro entender ¿Qué es exactamente? -         Tampoco lo sé Anath, de pequeño, escuché sobre el surgimiento de la Llama, pero de dónde vengo nunca la han visto. Solo los rumores recorren el cosmos, un poder inmenso que aparece justo en la época más difícil para servir de escudo y espada en manos de quien la necesite. -         Thot, y dices que apareció aquí en Atlantis ¿Cierto? -         Así es, Dorian. Pero está oculta entre nosotros, justo ahora… Cada que El Maestro habla mi corazón se acelera, no es emoción, ni tristeza, ni alegría, es un resonar diferente. Al parecer ningún sentimiento tiene relación, se siento como si algo en mi interior respondiera al poder de sus palabras. Siempre he estado cerca de Él, pero no recuerdo haberme sentido así antes. -         Puedes sentirlo ¿Verdad, Anath? -         ¿A qué se refiere? -         Aun no lo sabes pequeña, tal vez no lo recuerdes, no sé cómo funciona. En fin, cuando estábamos por aterrizar, tu padre fue el primero en asomarse por la panorámica frontal y no tardó en llamarme con prisa. Cuando observamos juntos, tu cuerpo yacía de pie en el Valle de Bruma, viendo hacia el cielo. -         Estaba allí esperando a que aterrizaran, iba todas las noches al valle desde que partieron. Sabía que regresarían un día y quería ser quien los recibiera. -         Ese no es el detalle Anath, tu cuerpo estaba de pie… Envuelto en una columna de fuego. Era de un rojo tan intenso que podría jurar que no había naranjas ni amarillos en esa flama. Y justo antes de llegar a la superficie, todo el fuego entró por tu boca, ojos, nariz y oídos. -         ¿De qué está hablando Maestro? ¡Estuviera rostizada como una liebre! -         No es una llama que quema, La Llama Escarlata es otra cosa Anath. Ha aparecido, y no sólo está en Atlantis, sino que está dentro de ti. -         ¿Cómo puede ser cierto si no siento nada fuera de lo normal? -         Eso es porque está dentro de ti, pero aún no es “uno” contigo. Podríamos decir que está perdida en alguna parte de tu ser, y sólo cuando la encuentres podrás dominarla. -         ¡No entiendo ni una palabra de lo que dices, Dorian! -         Hija mía, no dejes que las palabras del joven estelar o las mías te llenen de miedo. No tienes por qué temer. -         Pero Maestro… -         ¡Silencio! No digan ni una palab… ahhhh. -         ¡Dorian! Otro ataque para Dorian, vaya que ha sido un día complejo… Ya activó los cristales, pero le está costando volver a tener el control sobre sí. Sin embargo, Él insiste en que guardemos silencio, al parecer Dorian había descubierto algo y necesitaba que hiciéramos silencio. -         ¡Desearía que sintieran una parte de lo que yo! Pero no lo soportarían, aunque tal vez tú sí, Thot. -         ¿Qué sucede Dorian? -         Lyra, tiene sus ojos puestos en nosotros, ya saben de mí y de ti Thot. Todavía no saben más sobre los atlantes, pero les interesa la magia de este lugar. -         No está bien eso de colapsar tantas veces en un mismo día muchacho. -         Lo sé, pero cambia la tensión en el cosmos, siento la atenuación de la intención y me incita a revelar mi esencia. El problema es que si cedo ante eso, y no puedo controlar la luz, podría terminar quemándolo todo. -         ¡Qué bueno que tienes los cristales! -         Tampoco es suficiente, necesito desviar parte de la energía en ese momento, así que me acerco lo más que puedo a la fuente. Así fue como lo descubrí. -         ¿Qué se supone que debemos hacer, Maestro? -         Bueno, no sabemos cómo utilizar La Llama Escarlata, pero ha de ser nuestra prioridad. Sin embargo, ya que puede tomar tiempo, lo mejor es tener el respaldo de Rina, Athe y Jerah. Necesitamos el despliegue de las 12 casas antes de que transcurra un día más. -         Seguro mi madre lo hará al amanecer. -         ¡Y no puede haber retraso en ello! -         Por otra parte, Thot, sé que el anciano Neliel, junto a los otros 23 estarán trabajando arduamente en las lecciones para los aprendices. Esa orden para el dominio del círculo de fuego sacó de foco a más de uno. Sabes que toma tiempo. -         Sí, lo sé… Pero la oscuridad asecha, Dorian, no podemos esperar a que simplemente inunde el corazón atlante. -         ¿Y qué se supone que haré yo, Maestro? -         Eso es para mí un misterio, jovencita. Por ahora, lo mejor es que estemos siempre cerca. Debemos averiguar cómo se invoca la Llama y además cómo utilizarla. Lo que sí sabemos es que ustedes dos tienen un rol importante en los conflictos por venir y también deben estar preparados. -         ¡Sí Señor! -         ¡Por supuesto!   De todas las ocurrencias e historias que había compartido con Siri, ninguna sería tan fantástica como lo que ahora estoy viviendo. Había pasado varios años maravillándola con mis relatos de ficción, pero ahora me encuentro sumergida hasta el fondo en una historia que ni yo misma siento que sea real. De no ser porque recuerdo perfectamente la voz de la Llama, diría que Él estaba lo suficientemente viejo como para mantener la cordura debajo de sus cabellos blancos. Pero no, la voz fue real y según Su versión, estaba en una columna de fuego carmesí. No puede ser casualidad, describió el fuego tal y como lo vi en ese lugar; no había naranjas ni amarillos, sólo un intenso gradiente de rojos. ¿Cómo puedo encontrar la Llama Escarlata dentro de mí? No soy tan grande, no creo que sea tan difícil de ubicar. Vaya, la oscuridad de la noche ya se hizo presente. Creo que El Maestro pretende que esperemos aquí con Él. Si será una noche en el bosque, al menos alguien debería ir por comida. -         ¡Allí están! -         ¿Esa estrella azul? -         No es una estrella, es una nave lyrana. -         Entonces está demasiado lejos como para vernos. -         Lamento decepcionarte Dorian, pero eso que ves es solo un camuflaje, están lo suficientemente cerca como para ver el sudor de tu frente y contar el temblor de tus manos cuando intentas controlarte. -         ¿Por qué no terminan de bajar? -         Saben que no es el momento, y apenas intentemos acercarnos, se alejarán solo un poco y nos harán parecer que perdimos la razón. Es difícil atinarles cuando están camuflados con la oscuridad del espacio. -         ¿Y qué haremos? -         No hay manera de determinar todo lo que saben, mucho menos a lo que están prestando atención. -         ¡Sí la hay! Pero será un poco peligroso, Thot. -         ¿Quieres intentarlo? -         No me tardo… ¡Destellos esmeralda! El cuerpo de Dorian comienza a hacerse uno con la noche, ya casi no lo puedo ver, pero siento que se aleja. Mientras, El Maestro sólo contempla la “estrella azul” que no hace más que brillar. Si no es porque son las palabras del Maestro, diría que sólo es una estrella, pero dada la situación, no hay mucho por cuestionar. Desde el bosque se ven otras constelaciones, pero casi nunca vengo aquí, así que no podría asegurar si había visto antes dicha luz. Si es la nave, entonces Dorian ya debe estar a bordo. -         No pretendo abordar. -         ¿Maestro? -         Sí, y no… Soy Dorian, pero te hablo desde Thot. -         ¿Poseíste al Maestro? -         No Anath, necesito un anclaje para cuando los lyranos despeguen, necesito un anclaje fuerte, sino, seré transportado con ellos a su próximo destino. Y si de algo estoy seguro, es que al notar mi presencia, retrocederán un poco. Curiosamente, a medida que pasa el tiempo, la luz de la estrella se hace más pequeña, parece como si le alejara. Él está inmóvil, no aparta la vista del firmamento, pero ahora no habla. Seguro está dándole el máximo apoyo a Dorian. Siempre creí que a Thot no le agradaba el joven aprendiz, pero ahora entiendo que estaba siendo prudente; no quería despertar un poder que aún no conocía, y menos en el momento menos indicado. Pero ahora, cuando todas las piezas se ponen sobre la mesa, Él está dispuesto a hacer su mejor jugada. ¡Gracias Maestro! Ahora siento que se está manifestando todo el cansancio del día. Sí que ha sido un día extraño, demasiadas emociones juntas y…
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