Anastasia. Terminó de arreglar mi cabello, el viaje a Mónaco fue más relajado de lo que creí, dormí durante casi todo el viaje, mi asistente me dijo qué tal vez tenía mucho tiempo sin dormir 8 horas corridas y tiene razón. Al tener seis hijos, un matrimonio y una empresa no puedes descansar tanto tiempo como se supone que deberías. Y aunque si, estoy bastante enojada con Verónica por haberse dejado manipular del millonario empresario que quiere cenar conmigo. La razón real por la cual cine fue para alejarme de mis hijos durante unos cuantos días y no, no me siento ni un poco culpable digo, mamá también necesita su espacio. —No me despedirá, ¿O si?—Pregunta Verónica mientras me extiende el brillo labial. —Eres la mejor asistente que he tenido en años, obviamente no voy a despedirte

