Punto de vista de Aurora: Levantándome y estirando mi brazo derecho en el aire mientras sostenía la sábana blanca sobre mi pecho, no pude evitar sonreír recordando la noche anterior. Mis músculos dolían por todos los movimientos y sin mencionar la atención extra que mis compañeros me dieron después de que volvimos al cuarto. En el momento en que cerramos la puerta detrás de nosotros, los tres me golpearon, lamiendo, mordiendo, besando y tocándome por todas partes. La ropa que teníamos puesta desapareció en un segundo; no estoy segura de quién me desnudó o si yo los desnudé a ellos o si ellos lo hicieron ellos mismos, porque después de eso, todo en lo que podía pensar era en lo increíbles que se sentían sus lenguas y bocas en mi entrepierna. Pero, para mi decepción, eso fue todo lo que suc

