En aquel momento, la situación para los guerreros y navegantes al mando de Hrolf Hrafnsson no podía ser mejor, por lo que viajó a los puertos alemanes de Lübeck, y Bremen, además de la ciudad de Frankfurt y de Dortmund para comprar acero de máxima calidad, y nuevas armaduras, además de caballos, y fue de nuevo a su poblado natal de Birka, donde aprovechó para saludar a sus padres, y a su familia, en aquella ciudad narró sus grandes hazañas, para convencer a más gente que se uniese a su aventura, prometía riquezas con las que podrían incluso sus generaciones futuras jamás pasar hambre, y para demostrar que decía la verdad, repartió entre la gente un cofre lleno de parte pequeña del botín traído de la Rus de Kiev, que eran kilos de orfebrería de oro, cálices y joyería, decenas de nuevos marineros decidieron unirse a su flotilla de barcos, otros constructores y responsables de los astilleros le dieron su apoyo y así logró duplicar la cantidad de barcos y hombres que tenía a su mando, de manera que ahora tenía un verdadero ejército, navegó hacia Noruega para abastecerse de madera, y partió directo a Inglaterra, junto con un grupo de daneses,
Desembarcaron en las costas de los campos ingleses y deliberaron entre ellos los planes de invasión y conquista, después de que terminaron la planeación de ataque, se agruparon y de manera sigilosa durante la oscuridad de la noche sonaron los cuernos de batalla sembrando el terror y el pánico en las villas inglesas, y en los campos de batalla donde acudieron los generales ingleses a tratar de plantar batalla, pero eran casi siempre derrotados, después procedieron en su misión, invadieron y asediaron exitosamente los pueblos anglosajones, devastando y conquistando las tierras de Northumbría y de los arrogantes reyes ingleses, quienes se creían a salvo por estar en una isla, pero los vikingos al Mando de Hrolf, junto con algunos daneses y la mano de Odín, conquistaron gran parte de Gran Bretaña, venciendo en un gran número de batallas a los ingleses quienes impotentes no podían vencer a los vikingos en el campo de batalla, de manera que los dioses les favorecieron ampliamente.