Los descendientes de el amigo de Hrolf, Rurik, se asentaron en la parte meridional de La Rusa de Kiev, pero en su naturaleza era el izar las velas y navegar a sotavento, entonces decidieron invadir y conquistar la cercana Constantinopla, en una invasión que tenían planeada en mente realizar de manera pulcra y sin problemas, sin embargo cuando los barcos normandos se acercaron a los navíos de Constantinopla, no se esperaban ser recibidos con el fuego griego que era una manguera de una aleación de latón en la prepa de unos barcos veleros y con remos llamados dromones, que sacaban fuego como reales dragones, muchos soldados normandos perecieron siendo mandados al Valhalla y sus barcos fueron hundidos, sin embargo otros lograron abordar barcos enemigos y vencieron en combate cuerpo a cuerpo de manera tan prodigiosa y con tal impetu que impresinó al Emperador de Constantinopla, ofreciéndoles trabajo como mercenarios convirtiéndose en la guardia Varega, una unidad de guardaespaldas de Elite que vigilaba y protegía al Emperador, sin embargo pronto Rurik y sus soldados se aburrieron de estar en aquel trabajo tan poco digno y libre, así que con el dinero recolectado de ese tiempo compraron nuevos barcos, contrataron a más guerreros nórdicos y salieron en conquista de un nuevo objetivo; el reino italiano de Sicilia, el cual invadieron conquistando su capital Palermo al asediar y aterrorizar las villas y granjas circundantes, los sicilianos a pesar de su gran esfuerzo y dolor y a pesar de que pelearon con gran ahínco para evitar que su ciudad cayese, no lo pudieron evitar, muchos prefirieron morir en batalla pero otros a regañadientes y después de una larga batalla en la cual perdieron la vida muchos campesinos y espadachines, aceptaron las condiciones de los normandos o vikingos al mando de Rurik, quienes a partir de ese momento gobernaron como una dinastía a los sicilianos, estableciendo en aquella parte de Italia el reino Normando de Sicilia.