Iba a replantear seriamente el cambiarme de universidad, total es el primer ciclo.
Cómo si tuvieras el dinero suficiente, Ana. Así que olvídalo.
Suspiré.
No es que quisiera hacerlo, de hecho tenía unos cuantos amigos aquí, pero ya se estaba tornando incómodo que tus dos primas también lo estén.
—La otra semana comenzaremos con las exposiciones, así que prepárense. Buen fin de semana.
—Buen fin de semana, profesor.
Todos pasaron a retirarse del salón.
Bufé y tomé mi mochila para ir a la siguiente clase.
No le des importancia, Ana. Son tus primas después de todo, ellas te adoran.
—Ani, vamos por unos waffles de la cafetería, yo te invito—Sentí un abrazo y un pellizcon en la mejilla. Esa voz estridente era fácil de reconocer a metros de distancia. Mi prima.
—Au, eso me dolió, deja mis cachetes Kety.
—Ay, no empieces a renegar. El día está hermoso. Andrea nos dará el alcance allá.
—Tengo clases, Kety, se me hará tarde.
Bostece por el sueño.
—Eres una aburrida, las clases comenzarán a las diez, son las nueve y veinte.
Me fijé la hora, era verdad. Diosa de la puntualidad me dicen.
—Bueno, vamos.
Mientras Kety me contaba lo que le pasó en su salón, me percaté que todos los chicos se le quedaban viendo y específicamente su trasero.
¿Porqué la mayoría de hombres lo hace? Dios, que maleducados. Los fulmine con la mirada.
—Chicas, por aquí—Andrea levanto la mano y nos acercamos.
—Wuo, tu blusa me encanta—Dijo Kety apenas se sento.
—Uy si, apuesto a que te mueres de la envidia— El sarcasmo de Andrea me hizo reír.
—No seas boba, lo decía enserio. Aunque no encaja mucho con tu cara.
Ambas se miraron serías para después sonreír.
—Mi cara es hermosa, si no, mira todos los chicos que me ligue.
Fijé mi vista en su teléfono y tenía varios chats con corazones. La miré con sorpresa.
—¿Tan rápido?
—Ani, soy irresistible.
—Que gran autoestima—Kety cogió uno de los waffles que estaban en la mesa y le dió un mordisco.
—Ah, tu no te quedas atrás. Ya varios te han echado ojo.
—Si consiguen un novio millonario, no se olviden de mí, plis—Bromee.
—Claro que no, gordita.
Me eche para atrás rendida. Solo era menor por dos años y me trataban como niña.
—En otras noticias, haré una fiesta en mi casa. Quiero invitar a los churros de Economía.
—¿Otra vez? Andrea, estás exagerando con las fiestas, preocúpate en subir tus notas —El ambiente se tensó un poco.
—Eso no es de tu incumbencia, Kety ¿o vas a ir con el chisme a mi madre?
Ya presentía otra pelea.
Carajo.
—¿De que mierda hablas? Sabes que lo digo por tu bien, haces lo que te da la..
—Ya basta, no empecemos otra discusión que nos están viendo.
— Estás así porque tu supuesto amigo me habló a mi privado.
—Andrea, ya..—Interrumpi.
—Ya te dije que eso no me molesta, me molesta que hablen de ti con esa confianza en mi salón. Él es muy hablador con sus amigos.
—Si, claro.
Rodee mis ojos y me levanté.
—Ire yendo a clases, ya paren con esto.
Hasta ahora no entendía porque aveces no se llevaban bien. Es verdad que Kety tiene un carácter fuerte y suele decir palabras duras en broma y Andrea, es muy liberal y resentida al 100%. Lo raro es que conmigo se comportan diferente, nunca hemos tenido roses, solo entre ellas.
Ah, tengo primas complicadas.
Me dirigía al salón de ciencias con un waffle en la boca, hasta que escuche mi nombre a lo lejos.
—¿Si? -Respondi extrañada.
—Hola, tú. Un favor, ¿crees que le puedas dar esto a Andrea?
Me extendió una bolsa roja. Fruncí el ceño. Era un chico alto con brazos fuertes y cabello castaño. Si, era algo simpático.
—¿Tú? Me llamo Ana y no, si quieres darle algo, hazlo tu mismo.
— Chica, no seas aguafiestas y solo dále.
—Ya te dije que no, no seas terco.
Agarró mi mano fuertemente y coloco el aza de la bolsa.
—¿Que te pasa? —Me mostró una sonrisa y se dió media vuelta —Oye, espera, mierda.
Observé con detenimiento el supuesto regalo para mi popular prima. Espero que no sea nada extravagante.
—¿Y eso? —La voz de Andrea me hizo dar un brinco.
—Ya te dije que no aparezcas de la nada.
—Ay Ani, que exagerada.
Bufé.
—Es tuyo— Le di la bolsa roja. Andrea me miró sorprendida.
—¿Te la dió un chico alto y guapo?
—Uhm, eso creo.
—Parece que si me lo compró. Le daré su premio más tarde- Sonrió.
—¿Es algo raro?
—Pues solo es un encaje n***o.
Casi me atraganto, ¿cómo puede traer eso a la universidad?
—Pues dile a tu chico guapo que para la próxima te lo de a tí.
—Ya primita, gracias.
Me dió un beso en la mejilla y se fue.
Me cruce de brazos.
Si tuviera el dinero que ellas tienen ya me hubiera ido de esta universidad, en fin, es inevitable cuando tienes dos primas guapas y tú, tu tienes una gran personalidad.
*
Todos hablaban de la fiesta de mañana, cosa que no me sorprendía. Lo que me gustaba de estas fiestas es que podía tomar lo que sea y cantar como loca. De esa forma sentía que mi alma se liberaba. ¿Loco, no?
—Ana, vienes a mi casa para que me ayudes a escoger mi ropa de mañana, porfis—Victoria era una de las amigas que hice al llegar a la universidad, era muy linda en todos los sentidos.
—Si claro, de pasó saludo a tu mami—Sonreí.
—Le agradas mucho, dice que eres muy diferente a tus primas.
La miré con extrañeza.
—¿Las conoce?
—Pues ella viene seguido a la universidad para ver mis notas y pagar la pensión y casi siempre las ve con chicos.
Me rasque la cabeza con nerviosismo.
—¿Ah sí? Pero no es siempre, tu sabes que su salón tiene más trabajo grupal por las prácticas.
—Si eso le dije, pero entre nosotras sabemos que también son muy coquetas.
—Eso no es malo, mientras no lleguen a sobrepasarse.
—Pues si. Me alegro que tengas buena relación con ellas, pero ¿no te sientes incómoda con eso? Murmuran sobre ellas y nada sobre ti.
Okey me dolió, pero no lo iba a decir.
—Eso no es importante para mí, Victoria. Estoy bien, no te preocupes.
Las clases transcurrieron normal, pero no me pude concentrar por lo que dijo Victoria. Era obvio que me sentía incómoda, pero que alguien más lo notara me incomodaba aún más. Tomé mi mochila y salí para tomar el bus. Kety iba a comer con su papá y Andrea iría al parque a distraerse como siempre, ni modo, me tocó ir sola. Para colmo hoy no vino el idiota de Jake para molestarlo, era mi único mejor amigo.
—Oye tú—¿Pero que?—,Oye tú.
Me giré por todos lados ante el llamado. Era él nuevamente, el chico de la bolsa roja.
—Mi nombre es Ana, ya te dije.
—Si, como sea. Sube
No me había fijado en el auto n***o que estaba detrás de él. Fruncí el ceño.
—¿Porque lo haría?
—Andrea me encargo que te llevara a tu casa ya que ella tiene un compromiso familiar.
¿Compromiso familiar? Si claro, que mentirosa eres primita.
—Dejalo así, yo tomaré el bus. Le diré que me llevaste —Le respondí algo cortante.
—Solo sube —Ordeno.
—Dije que no, no quisiera que me vean subiendo al auto de uno de los pretendientes de mi prima.
Una brillante sonrisa se posó en su rostro formando unos pequeños hoyuelos.
Era indudablemente simpático.
Desvíe la mirada segundos después. Espero que no haya sido evidente.
— Solo sube, tengo otros asuntos importantes que hacer.
Suspiré y de mala gana subí a la parte de atrás del auto.
—Me puedes dejar en el paradero, no hay problema—Dije apenas entro.
—Como gustes.
El silencio se hizo algo pesado, pero para mí buena suerte puso algo de música. Me puse a revisar los estados de mi f*******:, al parecer Jake estaba de rumba en pleno día. No era novedad.
—¿Quieres?— Me extendió una barra de chocolate—,Tranquila, no tiene nada.
Lo acepte dudosa y lo abrí, estaba rica.
—Tu prima no lo aceptaría, dice que es mucha grasa.
Asentí.
—No es fan del chocolate, me lo da a mí.
—Por eso eres un poco llenita.
Lo observé con desagrado.
—Eso fue grosero.
—¿Qué? No pareces gordita como te dice ella, solo llenita.
—¿Vamos a hablar de mi peso ahora? Maneja tranquilo.
—Okey.
Tenía que admitir que olía muy bien su auto, exactamente a frutas. Recosté mi cabeza en la ventana y comencé a ver los árboles, el pasto, las flores, quisiera echarme ahí hasta que amanezca. Suspiré.
Un momento, me pare de golpe. Estábamos pasando por el parque dónde posiblemente esté Andrea con quién sabe quién.
—¿Porque estamos yendo por aquí?
—Este es el camino más corto.
Carajo, carajo.
—Gira a la derecha, ahora.
—Es mi auto, puedo ir donde quiera—Respondio cortante.
A lo lejos pude observar a Andrea con un chico sentados besándose.
Ay no, Andrea. Me toqué la frente exasperada. El chico frente a mi ya lo había visto porque detuvo el auto.
—¿Por eso querías que girará?
Quería ocultar mi cara de la vergüenza. Pensará que soy una alcahueta.
—Lo lamento.
Soltó una risa sarcástica.
—Yo sé cómo es ella, solos somos amigos. Las chicas fáciles no son lo mío.
Me quedé boquiabierta. Ese adjetivo estaba muy fuera de lugar.
—No es fácil, no le digas así.
—Sabes que tengo razón. Si tendría que fijarme en alguien para tomarle enserio, sería alguien como tú.
Mi vista se posó en la ventana algo incómoda y sonrojada—, Lastima que no eres mi tipo físicamente.
Sabía que no era el tipo de nadie a comparación de mis primas. No tienen que recordarme que no soy tan bonita, no soy perfecta, nadie lo es.
Solté una risa irónica.
—¿Y tú crees que eres mi tipo? Nunca me fijaría en alguien que le regala cosas eróticas a sus amigas.Idiota.
Abrí la puerta del auto y me baje. Este tipo se creía la última coca-cola del desierto y yo detesto a esos chicos. La belleza es efímera y lo que queda será la personalidad. La gente se debería dar cuenta de eso tarde o temprano.