No podía creer que mi pequeña Anna, decidiera nacer el mismo día de la boda de Miguel y Bianca, ¡en plena boda!, luche para no gemir, cuando una contracción atravesó mi cuerpo, mi madre estaba a mi lado, Matteo me había ayudado a llegar al auto, esperaba que nuestra salida no fuera tan dramática, aunque ahora era lo de menos, necesitaba pujar. - Cariño conduce de prisa, por favor – pedí mientras trataba de respirar como el doctor me había indicado - Tranquila amor, estamos por llegar – asentí, mi mano se aferró a la pierna de Matteo, debí presionar fuerte ya que gimió de dolor, pero no dijo nada, no podía decir nada en todo caso. La trayecto fue corto, pero sentí que había sido una eternidad, apenas pude bajarme del auto, cuando me doble de dolor, una enfermera se ac

