Nunca en mi vida, había estado tan desesperada como hoy, el miedo se apoderaba de mi cuerpo cada dos segundos. Esto era un verdadero infierno, el dolor de no tener a mi pequeña conmigo era la crueldad más grande que a una podrían hacerle. —Toma. Cariño bebe un poco de té – mis manos temblaban, Matteo había salido de casa hace más de dos horas, la angustia por mi hija y por él, iba en aumento, era una locura pero era la única manera de recuperar a mi niña. —Gracias, muchas gracias Anna— su brazos eran mi sostén en estos momentos de oscuridad, deseaba tanto poder tener a mis padres a mi lado, cielos, ¿Qué les diría si a mi pequeña Ana le sucedía algo? ¿Cómo los enfrentaría? —Deja de pensar, libera tu mente un momento querida, lo necesitas—Llore ante sus palabras, no podía contenerme, po

