Santos Lo que dijo lo escuché, pero jamás lo creeré. ¿Adara? Dios, pero en que mente cabía esa atrocidad, y no por el tema de si era correcto o no. Cada ser humano era libre de hacer lo que se le dé la regalada gana. Me refiero a que al ser criado en un núcleo donde ese tipo de concepto era tan importante y donde les enseñaron el valor de una vida y para todos ellos era sagrado, no hay cabida para un aborto. Ni yo con lo hijo de puta que he sido, si por alguna razón, hubiera dejado embarazada a una mujer muy a mi pesar la apoyaría para que lo tuviera sin tener que casarme. Eran dos temas diferentes. Pero Adara era un almidón de azúcar. ¿De dónde saca Julián el que ella asesinó a su propio hijo? —Julián… Perdona, pero no creo que Adara tenga corazón para acabar con la vida de su hijo cua

