Santos Llegamos al hotel, donde estaríamos hasta el lunes en la madrugada, porque a esa hora salimos para Villavicencio, donde nos esperarían los Benavides, Aurelio ya arregló la habitación principal antes de viajar, mañana espero verlos. El resto de lo que le falta comprar a la hacienda lo haremos poco a poco. —¿Sabías que vendría? Cerré la puerta de nuestro cuarto, era grande la habitación, con una pequeña sala y un comedor para dos personas, encendí el aire acondicionado. Todo el hotel está reservado y mañana en la cena le pondré el anillo. —Yo sigo esperando una respuesta. —Santos ya sabes cuál es la respuesta. Te besé cuando me lo propusiste. —Quiero escucharlo. Se alejó y comenzó a desnudarse, automáticamente mi v***a se fue endureciendo, esa chiquita sí que sabía engarrotar

