Capítulo 41 - Pruebas contundentes

1323 Palabras

Ese cambio de mirada entre los dos no me gustó. Seguían mintiéndome y mi enojo era con Deacon, David no me debía lealtad, pero mi marido sí. Y estaban cansando de verme como una niña. El recién llegado le entregó un celular, además lo dicho no fue de mi agrado. —Es Athan, si le contesto lo pongo en alerta. Un frío recorrió todo el cuerpo, por el amor de Dios, ¿se atrevió a meterse con mis hijos? —Entonces ¿qué sugieres? —El jet está en el aeropuerto, nos vamos tú y yo a Grecia. ¿Hay material para inculparlo? —Sí, pero una afirmación de su parte sería la cereza del pastel, cuando vuelva a timbrar, graba la conversación, deja que él hable primero. David, en vez de haber sido un subversivo, debió de meterse al ejército. «Tenía una razón de peso para pertenecer a esa organización.» —dij

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