Seguíamos en el hotel. Anoche fue increíble, y me siento un joven iniciando en el sexo. Porque no nos podíamos quedarnos con las manos quietas, y pienso que ella se encuentra igual, porque quien despierte primero era para iniciar una caricia y de ahí se revivía la pasión. Eran las siete de la mañana y la veía dormir, a las tres ella comenzó y termínanos demasiados cansados. Ahora no había un solo lugar de su cuerpo donde no haya estado y en una semana será mi esposa. —Me parece un sueño y temo a tanta felicidad, solo espero que ya haya pagado todas las cuotas de mis pecados Dios—. Deseo tanto tener lo que siempre he añorado, una familia. Brindarle a Guillermo una estabilidad. Le acaricié la espalda sin detenerme hasta llegar a su trasero que en la madrugada fue mío. Quien iba a pensar q

