Aún no tenía muy claro lo hecho por Deacon, pero sí estaba segura de que no lo hizo con mala intención. Varias veces me preguntó si tomaría la presidencia de los hoteles hasta la edad adulta de nuestros hijos. Y puede haber estudiado la carrera de hotelería, pero no quería estar siempre señalada por su familia. Desde que me casé con él fui asediada y no quería eso. Además, yo amo estar en casa, cuidando a mi familia y trabajando de manera alejada. Los planes turísticos para parejas fueron un éxito y eso lo seguía manejando a distancia. Pero el tener reuniones, citas, mirar presupuestos, publicidad y estar en una pelea de titanes en el gremio no gustaba mucho. —Blanca, Deacon no te dejó desamparada, todo lo contrario. —miré a Corban, sentí la mirada de David—. Es cierto que todo se lo d

