Llevaba a Blanca en mis brazos, esperé a que llegara Guillermo y le pedí el favor de que condujera, mientras yo me deleitaba con mi Brisa dormida. A mi sobrino le sorprendió verla en el apartamento, pero no dijo nada. Seguía profunda, tenía cuatro días de no dormir y eso en cualquier momento le pasaba factura. Llegamos a su casa, le había escrito con antelación a la señora Cristal de nuestra salida para llevarla. No hubo poder humano que la despertara, así que volví a ser el encargado de llevarla hasta su habitación, quitaron el cobertor y la dejé en su cama. Su madre le quitó los zapatos, ella tenía puesta mi ropa y me adelanté a justificarlo. —Llegó completamente mojada, le presté ropa mientras se secaba la suya. Mi sobrino la trajo, muy ahora se la entrego. —me sentí un adolescente j

