Me quedé estática en la habitación, había quedado así sin poder analizar, en realidad, a lo que se refirió David con eso de que Deacon se encontraba en una clínica y necesitaba un familiar. Si fuera otra persona diría; era una broma; pero era David Guzmán, un hombre de palabra, serio… además desde que nos reencontramos en lo del secuestro de Maju jamás había llamado a mi celular. También dijo: Deacon no sabe, entre más pasaba el tiempo, más preguntas me asaltaban. Sonó la notificación de haber recibido un mensaje al celular. Miré y era del número que hace un momento me había llamado, guardé el remitente como David y abrí. Volvió a sonar, el primer mensaje era la foto de una tarjeta de presentación de un hospital oncológico, me senté al borde de la cama. —Las manos me temblaron. No, no po

