Capítulo 8 Pérdida de la virginidad anal

835 Palabras

Las manos de Pasha, mientras tanto, comenzaron a acariciar mis pezones. Los dedos de Max continuaron masajeando los agujeros de mi entrepierna, alternando entre ellos y atornillando movimientos en la penetración, como cerrar y abrir el corcho de una botella. Mi cuerpo temblaba con un pequeño escalofrío por la sensación de euforia, Cerré los ojos, tratando de olvidar lo que estaba pasando y absorber todo el deleite de los placeres que sentía. – Chica caliente. – Exclamaba mientras me acariciaba la espalda y cachetes de mi culito. – Me siento tan bien, Max ... no pares ... – Exhalé automáticamente y gemí, poniendo mi cabeza en la ingle de Pasha y jugando con mi lengua con sus genitales. – ¿Quieres algo más? – Max preguntó con severidad y se congeló por un momento, dejando de acariciar mi

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