Narra Virginia
— Gini, mi dulce Gini, dame un poco de agua por favor — abro mis ojos agotada respirando profundo antes de levantarme y hacer lo que me pide mi vieja y enferma abuela. Recién me acostaba luego de un día largo y agotador, y aunque adoro a mi abuela y es lo único bueno que tengo en la vida a veces me siento terriblemente cansada de esta situación.
Me pongo mis chancletas de peluche, esas que suelo usar para estar en la casa y ya se encuentran desgastadas, con ellas camino hasta la cocina, pasando por la sala donde camino lo mas sigilosa que puedo cuando descubro ahí a mi padre, roncando como una bestia después de haber pasado todo el día afuera, apesta a alcohol, y agradezco que no me haya tocado estar en su presencia cuando llegó, ya con saber que mañana cuando despierte estará rabioso y de mal humor es suficiente para mí, todo lo cobra conmigo.
En la cocina tomo un vaso del estante y pronto lo lleno de agua a temperatura ambiente, la abuela no puede tomar agua fría, aunque la adore, mucho menos a estas horas de la noche. De igual manera que salí, vuelvo a la habitación, sigilosa, silenciosa, tanto como una rata, como lo que mi padre me dice a diario que soy, una plaga que llegó a su vida solo para cargarla de problemas.
Mi padre es un completo tirano, uno que se esconde bajo las supuestas intenciones de querer verme bien siempre, y eso no puedo negarlo, siempre ha estado para darme los recursos necesarios, la comida nunca ha faltado en mi mesa, los gastos en el colegio y lo que necesite para cualquier actividad de este, y de vez en meses me da algo de dinero para cosas de uso personal, además de eso nada, se piensa que es lo único y necesario para que yo esté bien físicamente, porque si me encuentro feliz o triste claramente no es de su interés. Por la razón de que se preocupa tanto por mi salud física, porque no me falte nada es que se escuda parta tratarme como basura, para exigirme que llegue apenas salga del colegio a la casa, para prohibirme traer amigas a la casa y ni hablarle de tener algún tipo de relación amorosa con alguien, eso acabaría con él, y por ende conmigo, me mataría sin dudar, y es por lo que me mantengo al margen de todo tipo de relación, no tengo amigas, en el colegio apenas hablo con unas cuantas que parecen interesadas por mí, pero fuera de ahí no tengo a nadie, nadie mas que yo misma y mi abuela quien pocas veces es consciente de mi existencia y de lo que vivo.
Mi madre falleció hace muchísimo tiempo, tenia 8 pero se siente como si hubiera sido mucho antes, era una buena mujer, y una buena madre por supuesto, era lo mejor en mi vida, y aunque suene terriblemente cruel me alegro de que ya no esté, porque los recuerdos mas vividos que tengo de ella son siendo maltratada física y verbalmente por mi padre, la trataba como basura, la sometía tanto como lo hace ahora conmigo, pero era peor. A diario tenían peleas, esas que me tocaban presenciar aun cuando no entendía nada, era una niña y no entendía porqué él se comportaba de esa manera ni porque le decía tantas cosas horrendas a mi mamá cuando ella era tan gentil, tan buena persona.
Aunque no la haya matado con su mano, la mató con sus insultos, con sus peleas, con sus maltratos persistentes, la mató con su horrible vibra y actitud: debido a tantas peleas y momentos detestables mi madre enfermó los nervios, la ansiedad, la depresión la mataron, y aunque intentó salvarse por mi no logró hacerlo.
Los primeros meses papá se portó bien, sabia que lo que había pasado era su culpa, sabia que él había provocado que eso pasara, y aunque nunca lo admitió con su boca estoy segura que es consciente de eso, aun así no pasó demasiado cuando comenzara de a poco a arruinarme tanto como lo hizo con ella, me hizo culpable de que mamá muriera, y se encarga de recordarme a diario que yo arruiné la vida de los dos, que desde que nací todo había cambiado, y en cierta parte siempre me sentí culpable por ello, ya había escuchado a mamá comentando con una de mis tías que desde que nací yo las cosas con papá habían cambiado, no en mal sentido para ella, pero para él, fue mortal.
— Mamá, despierte, le he traído el agua que me pidió — me toca moverla cuando la descubro dormir y apenas tardé 2 minutos en la cocina buscando el agua para ella.
— Oh, lo había olvidado, dame, dame — se mueve tan solo un poco antes de tomar el vaso que yo no suelto y pronto toma del liquido vital con ansias hasta dejar el vaso completamente vacío. — Gracias chiquita mía, ve a dormir ahora, tienes clases mañana, debes despertar temprano — me dice después de dejar un beso en mi frente y yo la obedezco, dejando el vaso en la mesita de noche de su cama y acostándome en la mía, que se encuentra a su lado por petición de papá, él insistió en que no podía dejar a la abuela dormir sola y no me quejé, a mi tampoco me gustaba hacerlo, suelo ser muy miedosa.
La hora de dormir es la mejor parte del día para mí, adoro abandonarme y perderme en la inconciencia, adoro sentirme parte de la nada, no sentir nada. Pero mi otra parte del día favorita es la hora del colegio, me gusta ir a clases, porque es el único momento del día en el que puedo sentirme como una joven normal, y libre, y debo admitir que disfruto demasiado ver a todos felices, ver a todos disfrutar la compañía de amigos y compañeros de una manera tan genuina, y me encantaría formar parte de eso, pero no podría, yo no soy como ellos, y no puedo ser tan egoísta de crear lazos de amistad que sé que no podrán ser posibles.
Me levanto de la cama yendo al baño por una ducha fría, y aunque las mañanas suelen ser frescas no me quejo del agua helada, me reconforto al saber que el resto del día sentiré calor.
Al salir del baño me visto mi ropa interior y el uniforme escolar, que costa de una falda tableada azul marino, una camisa blanca de manga corta y corbata, además de las medias blancas largas y zapatos escolares: ya lista peino un poco mi maraña de rizos oscuros, preparo mi mochila y voy a la cocina para preparar el desayuno, lo que suele ser tarea de la abuela, pero como ha estado empeorando su salud en estos últimos días me ha tocado a mí.
Mi padre tal como lo dejé por la noche se encuentra tirado en el sofá y trato de hacer el menor ruido que puedo para que no me note, no quiero que despierte antes de que yo me vaya, porque si lo hace estoy segura de que arruinará todo mi día, el tiene el poder para eso. Cuando el desayuno está listo, lo que ha sido un sencillo puré de papas, con huevo hervido, me como un poco de este y después de avisarle a la abuela que lo he dejado en el desayunador me marcho a clases.
El colegio no queda lejos de casa, 15 minutos caminando y en serio son los mejores minutos de mi día, adoro sentir la brisa fresca de la mañana golpear mi rostro, y el sol tibio acariciar mi piel mestiza que se lo agradece. Al llegar el grande y bonito lugar me recibe, es de los colegios más caros y prestigiosos de la ciudad, y para ser mas claros del país; obviamente mi padre no tiene el dinero para pagarlo, ni con dos quincenas lo lograría, pero he logrado estar aquí por fuentes de una tía de mi difunta mamá, quien es la directora del centro, es una mujer muy trabajadora y estudiada, supo aprovechar lo poco que le dio la vida para salir adelante y ahora se puede decir que es la tía rica de la familia aunque no tengo ningún lazo estrecho con ella, solo sabe que soy hija de su sobrina que murió, que no tengo recursos y prácticamente soy una obra de caridad para ella, y en serio que lo agradezco, no he escuchado cosas buenas de las escuelas públicas a las que sí podría asistir por mis medios.
El bullicio de los jóvenes alegres me recibe apenas entro, todos son tan energéticos y felices que me pregunto si no han tenido malos momentos en sus vidas, ojalá no, no le deseo eso que se siente a nadie.
— Buenos días jóvenes, vayan a sus aulas, los saludos lo dejan para después — una señora del personal administrativo del centro pasillea por la zona y manda a todos a sus aulas, y se quejan, ya sé que la mayoría viene por la diversión.
— Hola Gini, ¡Que linda estás hoy! Bueno siempre lo estás, perdóname — Diana es una muchacha muy alegre, siempre se acerca a mi por las mañanas a saber cómo estoy, y se siente bien su interés por ser mi amiga, aunque no pueda permitir sobrepasar mi limite.
— Gracias, tu también lo estás — le digo con sinceridad, ella es muy hermosa, su piel color canela combina a la perfección con sus ojos y su cabello afro que siempre trae recogido, es su llamativo. — ¿Hiciste la tarea? Puedo pasártela — no suelo saber como ser amigable, solo sé que todos aman que les pases la tarea, eso hace que todos te quieran y se acerquen a ti, aunque con Diana es diferente, ella nunca me pide esas cosas.
— ¿Qué tarea? No me digas que hiciste la ultima clase que dejó la suplente, ¡No la necesitaremos! Hoy viene el nuevo profesor, con un método diferente posiblemente — me dice con emoción, todos han estado emocionados por la llegada del nuevo profesor de inglés, y es que el que teníamos era un tirano, hasta tuvieron que echarlo por lo malo que era y hemos tenido unas semanas a la deriva, sin profesor o con suplentes que no tienen los conocimientos necesarios para darnos esa materia tan complicada y que a nadie le gusta al parecer, pero la sub directora nos ha informado que el profesor nuevo es norteamericano y por tanto el indicado para enseñarnos la materia, solo espero que así sea, siempre me han gustado los idiomas.
— La hice — me encojo de hombros intimidada y ella se ríe.
— Mis padres adorarían que fueras mi amiga — solo espero que eso sea algo bueno.
— Buenos días, chicos, prepárense para iniciar la clase — el bullicio se acaba cuando por la puerta pasa un hombre gigante, pelinegro y de azules ojos saludando a todos en ingles antes de traducir lo que había dicho y entonces todos obedecen, ¿Será el profesor?
— Buenos días — todos respondemos al unísono.
— Good Morning — nos corrige — en esta clase solo hablaremos inglés, o bueno, debería ser así, yo pienso traducirles solo lo necesario. — informa mientras saca de su maletín el material para escribir en la pizarra.
— Mi nombre es Conrado Dinckage, y seré su maestro de inglés en lo que resta del año escolar, espero que puedan sacar el mayor provecho en esta clase, y eso se logrará tan solo si ponen de su parte, yo haré todo lo necesario para ayudarlos — se presenta con un español tan natural que podría pasar perfectamente por hispanohablante, excepto por algunas palabras que le cuesta pronunciar.
Las risas y chillidos de algarabía son bastante notables por parte de la mayoría de jóvenes, y entiendo que lo estén, el hombre es bastante joven y guapo, y hasta siento pena por él, por el acoso que recibirá trabajando aquí, las chicas a esta edad suelen volverse locas cuando ven a un hombre como ese, y no puedo negar que también yo estoy cautivada, pero ni muerta permitiría que alguien se enterara que deseo pararme al lado de él con las simples ganas de saborear la sensación de tener a un hombre tan grande y fuerte al lado mío, aunque sea solo un segundo: sacudo mi cabeza borrando esos pensamientos inapropiados, por Dios Virginia, no faltes al respeto a ese hombre, ha de sentirse horrible que todos te vean y te deseen solo por tu físico, y que tal vez por la misma razón no tomen en serio lo que verdaderamente el tiene para brindarnos y que seguro prepara con mucho esfuerzo para nosotros.