Narra Conrado — estás distraído — comenta Ingrid mientras se desviste el uniforme del colegio para entonces ir a la cocina a preparar el almuerzo acordado. — ¿lo estoy? — finjo, claro que lo estoy, porque me encuentro terriblemente preocupado por Virginia, si su papá es tan tirano como demostró ser al decirle esas cosas tan horribles en el gimnasio entonces estoy seguro que ella no la está pasando nada bien en su casa y eso me aterra, la idea de alguien haciéndole daño, aun cuando se trate de su papá me provoca rabia, ira, y hasta dolor, por saberla pasando por eso. — Sí, lo estás, desde que estabas con esa niña — detengo lo que hago, sintiendo mi corazón acelerado por como la menciona, y de tan solo imaginar que sospeche algo me llena de pavor. — entiendo que te angustie su situación

