Narra Conrado La agonía me consume, el dolor, la rabia, las terribles ganas de encontrar a los causantes de esto y acabar con sus malditas y miserables vidas, quiero venganza y juro por mi vida no voy a descansar hasta tenerla. Doy vueltas en el pasillo del hospital, tres días y no hemos recibido mas que malas noticias, como que uno de los golpes le dejó una fuerte contusión cerebral y no sabemos como vaya a reaccionar. La agonía me está matando. — Caballero, debería ir a su casa un rato, ha estado aquí todo el dia ha de estar cansado y tener mucha hambre — la señora que según me contó Diana es abuela de Virginia se acerca a mi con angustia, se parece mucho a ella, en el pelo rizo que ella trae blanco por la edad, y en ese gesto nostálgico que caracteriza a su nieta, pero en esta es

