En busca de pruebas.

1457 Palabras

A la mañana siguiente, Kilye se sintió aliviada al comprobar que Enrico había desaparecido finalmente. No quedaba nadie en la casa, por lo que podía mirar el piso de arriba con tranquilidad. Se embolsó una horquilla y subió las escaleras mientras esperaba que las puertas no estuvieran cerradas. Parece que, por una vez, la suerte está de su lado, porque al empujar con cuidado el picaporte de la habitación de Rods, la puerta se abrió para su deleite. —Entonces querido, veamos qué tienes que ocultar. Abrió uno a uno todos los armarios y cajones y no tardó en encontrar lo que buscaba. En el cajón de la mesita de noche había varias revistas sucias, todas ellas con chicas muy jóvenes y desnudas en poses muy reveladoras. Asqueada, quiso volver a cerrar el cajón, pero tras una repentina inspira

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