Jeremy no podía ser tierno, tampoco podía desatarla, no por el momento cuando lo que pretendía es que le quedara claro que no podía dejarlo, que jamás le iba a permitir abandonarlo. Ella gimió cuando sus cuerpos empezaron esa danza, no había delicadeza en Jeremy y realmente no la deseaba, lo único que quería ella era sentirlo de la manera más cruda que pudiera existir. — Y estoy seguro de que en el fondo te excita que no te deje tocarme — bajó a morder su pecho izquierdo y luego lamió hasta llegar al pezón, duro, deseoso de ser tocado, como si apuntará en dirección a su boca.— Que impida tu movimiento y lo frustre mientras despierto tu cuerpo. Jeremy le mordió el pezón apretando levemente sin llegar a herirla, aunque si provocando un poco de dolor y tiró de él hasta escucharla gemir de

