― Déjame ir ― pide la niña viéndolo caminar de un lado a otro esperando respuestas de sus seguidores. ― ¿Cuándo vas a callarte? ― voltea a verla exasperado, lleva media hora con la misma exigencia. ― Nunca ― suelta desinteresada sonriéndole. ― Me provocas migrañas ― reprende. ― Tú te las provocas solo ― rueda los ojos ― Quiero a mi madre. ― Yo también la quiero, ¿Sabes? ― le sonríe ― Espero que ella aparezca para arrancarle la cabeza. ― Sueña ― contesta enfrentándolo ― Será ella quien te quite la tuya. ― Estas muy segura, ¿Eh? ― eleva una ceja. ― Sí, porque sé que será así ― se encoge de hombros. ― ¿Acaso la niñita ve el futuro? ― se mofa. ― No, claro que no, ¿Acaso crees que soy una especie de criatura mágica? ― gesticula de forma algo cómica ― Cielos, pensé que eras más listo.

