Jackson corre tan rápido como sus patas se lo permiten, en cuanto salió de esa condenada mansión su cuerpo comenzó a mutar para dejar salir la bestia interior y no dudó en dirigirse a las montañas en busca de algún Paria que pudiera dar aviso a Evelyn o a su hermano; para su desgracia, no tenía ni la remota idea de dónde podía estar escondida tal comunidad pero deseaba poder captar el olor y seguirlo. Las secuaces de Bram lo siguen de cerca en una veloz carrera, puede escuchar reír y alentarse entre ellos como si se tratara de una caza deportiva, un juego nada más. De repente se ve obligado a detenerse, sus patas se anclan en la nieve y deja salir un gruñido amenazador contra quienes le han cerrado el paso, la sonrisa de aquellos vampiros que siguen ciegamente las voluntades de Drakkar

