Vladimir corre siguiendo a su hermana, constantemente voltea cerciorándose de que no los siguen y los sonidos a su alrededor son captados de manera casi antinatural, como si supiera la fuente y de donde proviene mucho antes de que se origine; se detiene, Gaia lo observa mientras se acerca unos pasos, hay algo cerca o alguien, no saben con certeza pero deben ser precavidos. ― ¿Crees que tengamos que preocuparnos? ― susurra la niña. ― No lo sé, no quiero arriesgarme ― la observa de reojo. Ella asiente volteando a todos lados, olfateando lentamente el aire, percibiendo un sinfín de aromas nuevos y conocidos; para ser sinceros ellos han crecido tanto físicamente como mental y emocionalmente, su crecimiento es más acelerado que el de un niño inmortal común y corriente y les brinda las herram

