― Tengo tanto en mi cabeza ― susurra la pelinegra recostada sobre la cama. ― Es lógico ― acaricia su rostro. ― Creí que podría protegerlos a todos, pero, me equivoque ― cierra los ojos derramando un par de lágrimas, ojalá fueran las últimas ― No quiero seguir así, ya no quiero perder a nadie más. ― Encontrarás la manera de salir ― susurra apoyando su frente en la de ella. ― Y cuando eso suceda estaré allí para pelear a tu lado. ― Perdóname, por todo, por culparte, por hacerte a un lado ― comenta dormitando y tomando la mano del joven entre las suyas. ― Nada que perdonar, teniendo en cuenta la situación… ― sonríe. ― Estoy cansada ― se acurruca contra él, su cabeza da vueltas y vueltas. ― Cansada de huir, de esconderme, de beber sangre de personas amadas que sé que no v

